El gobierno de la Ciudad de México decretó la expropiación de un edificio en la calle República de Cuba 11, en el Centro Histórico, más de un año después de que 17 familias fueran desalojadas del inmueble. Los vecinos, que mantuvieron un campamento de protesta durante meses, celebraron la medida como el inicio de su regreso a casa.
Los vecinos desalojados del edificio situado en la calle República de Cuba número 11, en el Centro Histórico de Ciudad de México, levantaron el plantón que mantuvieron más de 13 meses frente al inmueble. El gobierno capitalino expropió el edificio el 17 de septiembre para rehabilitarlo como vivienda social.
Las redes sociales han demostrado que el país no carece de ideas ni de capacidades, sino de voluntad y coordinación. Lo que se ha planteado desde la ciudadanía no requiere inventar nada nuevo: usar las plantas modulares de Holguín, reactivar Metuna y Alumec, movilizar Muebles Ludema, Dujo, Konfort y Renacer, redistribuir los colchones hoteleros, y comprar viviendas existentes con fondos sociales.
En resumen: sí, el dinero alcanza, pero solo si se elimina la burocracia, se articula la producción nacional y se evita el modelo de venta de materiales al damnificado. Los cálculos no son teóricos; son los mismos que la sociedad civil ha expuesto estos días en redes y foros técnicos. Con 74 millones bien gestionados, Cuba puede reconstruir todas las casas perdidas y devolver el descanso básico —una cama, un techo, un refrigerador funcionando— a quienes lo perdieron todo.