En Sancti Spíritus, la libra de manteca de cerdo se vende a 1.800 pesos, más cara que una libra de bistec de cerdo, cotizada en 1.650 pesos. La inversión de precios, atribuida a la escasez de aceite comestible, se produce mientras el salario mínimo cubano —fijado en 3.210 pesos desde julio de 2026— apenas alcanza para comprar menos de dos libras de cualquiera de los dos productos.
El litro de aceite alcanzó los 4.000 CUP en Holguín durante agosto, después de costar aproximadamente 1.500 en abril. El precio supera el salario mínimo mensual de Cuba, fijado en 3.210 pesos.
Tres hechos ocurridos en los últimos días retratan la profundidad de la crisis alimentaria cubana: en una feria agropecuaria de Trinidad la libra de cerdo se vendió a 850 pesos, un precio que el salario mínimo de 3.210 pesos mensuales apenas cubre para cuatro libras; en Pinar del Río el gobierno municipal fijó por decreto un precio máximo de 2.150 pesos para el aceite comestible, apenas dos meses después de haber eliminado los topes nacionales; y en redes sociales se viralizó la denuncia de que el milordo, la tradicional mezcla de agua con azúcar parda, se ha vuelto un lujo inalcanzable por la escasez simultánea de ambos ingredientes. Los tres episodios comparten un mismo trasfondo: una inflación de alimentos que en junio de 2026 alcanzó el 22,79% interanual.
Según la base de datos Statista -que no incluye a países de la Comunidad del Caribe, como Haití- cubanos y venezolanos se encuentran bien al fondo en un escalafón que encabezan, con más de 500 dólares de diferencia, Costa Rica y Uruguay.