Las autoridades cubanas detuvieron a un hombre en Unión de Reyes, Matanzas, por robar aceite dieléctrico de un transformador, recuperando 30 litros del fluido mientras otros 20 se derramaron durante la intervención. El caso se suma a una ofensiva legal más amplia: desde el Dictamen 475/2025 del Tribunal Supremo Popular, este tipo de robos se juzga como sabotaje a infraestructura estratégica, con condenas de entre 7 y 30 años de prisión —y hasta cadena perpetua o pena de muerte en casos agravados—, en un contexto en que solo en Matanzas más de 90 transformadores han sido afectados y comunidades enteras han pasado hasta 105 días sin electricidad.
Un trabajador de ETECSA denunció que vándalos destruyeron a pedradas el sistema fotovoltaico de un gabinete telefónico en Santiago de Cuba, dejando sin respaldo energético a un nodo de telecomunicaciones. El hecho se suma a una serie de robos y sabotajes que han afectado la infraestructura de la empresa en la provincia a lo largo del año.
Un liniero de la Empresa Eléctrica en Jovellanos, Matanzas, fue detenido tras ser acusado de vender conexiones eléctricas clandestinas que, según la denuncia, sobrecargaron la red y provocaron la explosión de un transformador. El hecho, todavía sin confirmación judicial independiente, fue enmarcado por medios oficialistas dentro de la campaña "Tolerancia Cero" contra delitos e indisciplinas sociales.
El robo de aceite dieléctrico en Cuba pasa a tratarse como sabotaje en medio de la crisis energética. Las autoridades endurecen penas mientras aumentan los apagones y la vulnerabilidad del sistema eléctrico.
En Matanzas, los delitos contra los bienes del Estado pueden estar “de moda”, pero también lo está, cada vez más, la necesidad del gobierno de fabricar culpables menores para un problema que nació muy por encima del nivel donde alguien se roba un cable.
El episodio - esa especie de "tres en uno" - seguirá produciendo titulares mientras Servicio Secreto y la ONU depuran reportes y verifican cronogramas, controles y quién tocó qué botón y cuándo. Hasta entonces, lo seguro es el ruido: el político que domina la conversación pública volvió a convertir un tropiezo técnico en un capítulo político de alto voltaje.
A pesar de lo aparatoso del siniestro, no se reportaron pérdidas humanas, y gracias a la intervención de los bomberos, con apoyo de pipas de agua de diversos sectores de la economía, se logró extinguir el fuego antes de que alcanzara más equipos. Sin embargo, los tres vehículos afectados quedaron completamente inservibles.