El gobierno de Estados Unidos sancionó a las dos principales empresas del sector energético cubano — CUPET y la Unión Eléctrica — y bloqueó un acuerdo por el que Vanguard Energy, empresa de Florida, iba a enviar 250,000 barriles de gasolina y diésel a la isla. El régimen respondió con ataques personales a Marco Rubio y acusaciones de que las sanciones son un "pretexto" para una intervención militar.
El streamer de Twitch Hasan Piker, bajo investigación del Tesoro de Estados Unidos por su participación en un convoy humanitario a Cuba en marzo de 2026, se presentó en una protesta contra ICE en Delaney Hall, Nueva Jersey, donde defendió como "personas maravillosas" a activistas vinculados a la red del empresario marxista Neville Roy Singham.
Las nuevas medidas de la administración Biden hacia Cuba han provocado una amplia gama de respuestas críticas. Estas no solo proceden del régimen cubano, que las ve como insuficientes, sino también de activistas, analistas y políticos que cuestionan su eficacia y moralidad. El consenso entre los críticos es claro: sin una presión internacional consistente por reformas democráticas y una estrategia que realmente empodere a los cubanos sin fortalecer al régimen, el camino hacia un cambio verdadero en Cuba seguirá siendo esquivo.