La Oficina del Sheriff de Jacksonville difundió un video de cámara corporal que muestra el rescate de una menor de 13 años que había sido llevada desde Georgia hasta un motel de Florida. La operación la realizaron un equipo SWAT, el FBI y la Oficina de Investigación de Georgia.
Yoelí Altagracia Bracho Casanova, venezolana de 26 años, fue detenida por agentes de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) durante una cita migratoria de rutina en Jacksonville, Florida. En cuestión de horas, ella y su hija de un año y ocho meses, ciudadana estadounidense de nacimiento, fueron trasladadas a un centro de detención en Texas y posteriormente deportadas, separándola de su esposo cubanoamericano.
El mapa, visto así, no invita a conclusiones grandilocuentes, sino a una lectura concreta: Florida es un laboratorio donde conviven una de las capitales del arriendo del país y algunos de los bastiones de la propiedad.
El caso ha generado un fuerte debate en las redes sociales no solo por la brutalidad de los hechos, sino también porque Muñoz-Ochoa tenía un largo historial de arrestos previos por delitos bien graves y detenciones relacionadas con inmigración.