Gretel, una joven cubana de 26 años diagnosticada con esquizofrenia paranoide, vive encerrada en una habitación con rejas en su hogar en Velasco, Holguín. Su familia ha hecho un llamado urgente por ayuda ante la escasez de medicamentos y el abandono institucional. El caso, visibilizado por el activista Noly Blak, expone una crisis de salud mental que el propio gobierno ha reconocido pero no ha logrado atender.