El Consejo de Defensa Nacional de Cuba se reunió este sábado para evaluar y aprobar los planes que contemplan el paso del país a lo que el discurso oficial denomina “Estado de Guerra”
Dos meses después de Melissa, la Defensa Civil declara “normalidad” en Santiago de Cuba, pero persisten apagones, carencias y familias sin condiciones mínimas, mientras salen a la luz casos de colchones desviados que debían llegar a los damnificados.
La escena no es espontánea. Los residentes, cansados de esperar, se organizaron y pagaron de su bolsillo a esa persona para despejar el paso del agua. La urgencia no era estética, sino de supervivencia: si el tapón se mantiene cuando lleguen las primeras bandas de Melissa, el agua rebasará la losa, inundará las casas más bajas y socavará aún más los apoyos del puente. En una ciudad con drenajes colapsados y basura acumulada, el cauce funciona como el único desagüe posible. Bloquearlo es invitar a la inundación.
La demora en la investigación - han pasado ya 72 hrs desde que el joven denunciara el abandono de los 29 niños - ha suscitado sospechas entre los cubanos, que están plenamente conscientes de que la Seguridad del Estado podría intervenir para manipular el relato del joven.
El informe indica que "el huracán Ian afectó el territorio de Cuba durante seis horas, causando estragos en varios municipios, incluida la capital de la provincia de Pinar del Río, donde el ojo del huracán permaneció durante una hora y media."