Un jurado de Miami-Dade evitó la pena de muerte y recomendó cadena perpetua para Harrel Braddy, condenado por el secuestro y asesinato de Quatisha Maycock, una niña de cinco años abandonada en los Everglades en 1998.
El caso se juzgó apenas dos meses después de otro atentado contra Trump en Butler, Pensilvania, donde un tirador alcanzó a rozarle la oreja antes de ser abatido por un francotirador del Servicio Secreto. Para la fiscalía, el intento frustrado de Routh buscaba “silenciar las voces y los votos” de los estadounidenses; citando a Thomas Jefferson, los fiscales dijeron al jurado que “nadie decide una elección de esa manera”.