La actriz cubana Laura Ramos habló en La Casa de Maka sobre su vida fuera de la isla, el desarraigo tras emigrar y su carrera internacional. En la conversación, marcada por recuerdos personales y reflexiones sobre Cuba, afirmó que la situación actual en el país “es insostenible”, tras años viviendo entre varios países y reconstruyendo su trayectoria profesional lejos de su origen.
Obelia Blanco y Tony Arroyo publicaron despedidas a Alden Knight en redes, resaltando su voz, su elegancia y su papel como formador. Arroyo recordó además conversaciones sobre la falta de protagonistas negros y una anécdota ligada a Irela Bravo en El Halcón.
La página Roberto Luis Garriga Agramonte en Facebook se ha convertido en un espacio de memoria donde reaparecen actores, dramatizados y escenas clásicas de la televisión cubana de los años 60, 70, 80 y 90.
Un fragmento viral de Enrique Bueno, compartido por La Familia Cubana, abrió debate y choteo: dice que nunca quiso estar con una actriz, pero aclara que su pareja era bailarina cuando la conoció y que la actuación vino después.
Lili Rentería contó que estuvo enamorada de dos hombres a la vez y se negó a dar nombres. En redes, cientos intentaron adivinar: Albertico Pujol, Patricio Wood, Salvador el de Para Bailar y hasta César Évora.
En la gala de los Premios Lucas, el pasado fin de semana, el actor Delvys Fernández, quien interpreta el personaje de Mariano le plantó un beso a Tony Lugones (Adriano), durante la ceremonia del programa dedicado a lo mejor del audiovisual cubano.
Manuel Marín, el actor “karateca” que casi mata a El Tavo, hoy enseña en un dojo chileno lo que antes soltaba con golpes en pantalla: la ambigüedad entre violencia física y presencia artística.
La foto compartida por Martínez sintetiza esa hermandad entre generaciones que sostuvo durante décadas a la televisión y el cine cubanos: un puente entre el actor maduro que encarnó al “hombre de pueblo” con naturalidad y carisma, y el intérprete que, ya consagrado, le rinde tributo público.
Con su partida, Cuba pierde a un intérprete sólido, apasionado y polifacético, que marcó un hito en la radio, el teatro, la televisión y la cultura nacional. Descanse en paz.
Vladimir Cruz, protagonista de Fresa y Chocolate, cumple 60 años y sigue brillando en el cine cubano con nuevos proyectos, junto a su hija y grandes figuras.