La crisis de los desechos en Cuba ha alcanzado un punto de ebullición, y no solo por la acumulación en las esquinas, sino por las llamas que ahora consumen los vertederos improvisados en plena vía pública.
El popular humorista Ulises Toirac ha alzado su voz en redes sociales para ponerle ciencia y cordura a una situación que califica de alarmante, desgranando los peligros de lo que muchos consideran una «solución» rápida ante la falta de gestión estatal.
“Tema serio. Muy serio. Y con implicaciones que van mucho más allá de ‘resolver el problema visible’”, sentenció el artista, quien advierte que al prender fuego a los promontorios de basura, “no estás eliminando el problema: lo estás transformando en otro, más invisible… y más peligroso”.
Toirac, con un análisis que trasciende el chiste, recordó que la basura urbana moderna no es solo materia orgánica; es un arsenal de elementos tóxicos que incluyen “Plásticos (PVC, PET, poliestireno)”, “Restos orgánicos”, “Textiles sintéticos”, “Baterías”, “Residuos médicos domésticos” y “Productos químicos”.
Al incinerarse de forma rudimentaria y sin control técnico, la combustión libera sustancias letales: “Se liberan dioxinas y furanos (altamente cancerígenos)”, “Se producen partículas finas (PM2.5) que penetran en los pulmones” y “Se liberan metales pesados (mercurio, plomo)”. Para el comediante, la ecuación en una ciudad densa y mal ventilada es aterradora: “En resumen: lo que no entra en el camión entra en los pulmones”.
La publicación, que superó rápidamente los mil comentarios, se convirtió en un termómetro del malestar social. Por un lado, están las víctimas directas del humo. “Lo estoy sufriendo. Soy asmática”, escribió una usuaria. Otra vecina de Jesús María relató: “Llevo una semana con falta de aire horrible, y una tos que no me deja dormir”, mientras una tercera lamentaba que el humo “infesta la casa” cada vez que le prenden candela al basurero de enfrente.
Por otro lado, surge el argumento de la desesperación. “¿Y qué hacemos si no recogen la basura desde hace más de un mes?”, cuestionaba un internauta. Incluso hubo testimonios que apuntaron a una posible directriz institucional: un usuario relató que, al preguntar a trabajadores de Comunales por qué quemaban los desechos, estos respondieron que “no tenían camión para recoger la basura por la escasez de petróleo y los mandaron a quemar”.
Toirac fue tajante sobre el origen del caos: “Si la causa es falta de combustible para la recogida, el problema real no es la basura: es la logística energética”. Además, recalcó que la quema informal “no tiene filtros ni cámaras de combustión controladas. No es incineración industrial. Es combustión cruda”.
Según el humorista, esta práctica “No reduce el volumen de residuos sólidos en su totalidad”, “No resuelve la acumulación futura” y “No crea un sistema sostenible”. El daño ambiental incluye la “Contaminación del aire local”, el “Depósito de sustancias tóxicas en suelos” y el “Aumento de carbono negro (contribuye al cambio climático)”, sin contar los riesgos de incendio que podrían extenderse a las antiguas edificaciones de La Habana.
Mientras las autoridades reconocen la creación de más de cien puntos de transferencia temporal por la falta de combustible, la ciudadanía queda atrapada entre la inmundicia acumulada y el humo cancerígeno.

















