En el centro del estadio, rodeada de miles de fans, una mujer con trenzas platino marca el pulso de uno de los espectáculos musicales más impactantes del momento. Se llama Yudania Gómez Heredia, tiene 31 años, es cubana, y es la directora de la orquesta que acompaña a Rosalía en su Lux Tour.
Pero su historia, recogida recientemente en una entrevista del periódico español El País, va mucho más allá de la batuta: es la historia de una mujer que ha aprendido a dejarse poseer por la música.
Yudania Gómez Heredia: la directora detrás de la orquesta de Rosalía
Cuando Yudi dirige, no solo marca el tempo. Su cuerpo entero se convierte en instrumento. Sus hombros y caderas se mueven como si siguieran toques de batá, sus trenzas coletean desafiando la gravedad, y su sonrisa no se apaga en ningún momento del concierto. Desde el arranque de la gira en Lyon, el público empezó a preguntarse quién era «esa reina negra con trenzas» que presidía a los músicos de la Heritage Orchestra, colocados en forma de cruz entre la multitud.
La oportunidad de dirigir la orquesta de Rosalía llegó después de que un vídeo suyo analizando Berghain se volviera viral en Instagram. Un milagro, en sus palabras, que ni ella misma había imaginado.
«Se te montó un santo»: cómo se siente Yudi al interpretar música
Aunque se especializa en música sacra y pasa largas horas tocando el órgano en iglesias de media Europa, Yudania no se considera religiosa. Pero sí cree que hay algo más allá. Y ese algo aparece, sobre todo, cuando interpreta música.
«Hay sonoridades, hay momentos climáticos en una obra que te ponen la piel de gallina», cuenta a El País. Y es entonces cuando llega la experiencia que en Cuba tiene nombre propio: se te montó un santo. «Es como si estuvieras poseída, y así tocas, y así bailas, y así cantas, y así haces todo».
Esa posesión ritual, ese trance, es lo que el público del Lux Tour ve en ella cada noche. Cuando la música transiciona a una remezcla de Sweet Dreams de Eurythmics, Yudi entra literalmente en trance. Todos los ojos del estadio se clavan en ella, porque lo que ocurre en su cuerpo no se puede fingir: es espiritualidad encarnada.
Una señal en pleno concierto de Rosalía
Durante una de las primeras fechas de la gira, Yudi vivió un momento que confirma su intuición de que hay algo más allá. Interpretando Sauvignon blanc, caen plumas sobre el escenario principal, lejos de la orquesta. «Yo estaba dirigiendo y cayó una plumita, se quedó ahí al lado mío», recuerda. Para ella, no fue casualidad.
De Santa Clara a los escenarios de Rosalía
El viaje de Yudi hasta este momento no ha sido fácil. Creció en Santa Clara, Cuba, como hija de un militar, vistiendo ropa de segunda mano que distribuía el ejército. Una vez se le rompieron los zapatos y tuvo que ir una semana a la escuela con las botas militares de su padre. En 2015 llegó a Ratisbona, Alemania, con una beca para estudiar música sacra y órgano. Hoy acumula dos maestrías en dirección coral y una en dirección orquestal por la Universidad de Música de Núremberg.
Sus trenzas platino, que durante años no se atrevió a llevar por miedo a los prejuicios en las audiciones, se las hizo su hermana Yesenia la última noche que pasaron juntas junto a su madre enferma de cáncer en Cuba. Esa misma tarde voló a Barcelona para empezar los ensayos con Rosalía. Esa noche, su madre falleció.
Ahora las trenzas son su sello. Y cada vez que dirige, algo más allá la acompaña.




















