Flor de Cuba no sabe empezar un año a medias. La influencer cubana arrancó el 2026 con una serie de gestos que, más allá del brillo de las marcas de lujo, revelan una narrativa mucho más profunda: la de una mujer que convirtió el éxito digital en bienestar tangible para los suyos.
En sus redes sociales, Flor compartió una imagen que no tardó en volverse viral: ella y su pareja, Alex, mostrando en sus muñecas dos relojes Rolex cuyo valor conjunto supera los 50 mil dólares. Pero lejos de presumir sin contexto, la creadora de contenido acompañó la foto con una reflexión que resonó fuerte entre sus seguidores: el dinero, para ella, no es gasto, es transformación. “No lo heredé, lo construí decisión por decisión”, escribió, subrayando que cada logro es el resultado de una historia de esfuerzo, disciplina y visión.

Sin embargo, el gesto que más tocó fibras fue otro. Momentos antes, Flor había compartido un video desde Cuba que conmovió a miles de personas: la instalación completa de un sistema de paneles solares en la casa de su madre. La misma vivienda que, según contó, logró comprarle recientemente. Las imágenes muestran un hogar renovado, luminoso y ahora energéticamente independiente, algo que en el contexto cubano no es solo un lujo, sino una solución real frente a los constantes apagones.

“Energía 24/7”, escribió con orgullo mientras mostraba el resultado final. Para muchos de sus seguidores, el gesto simboliza un cierre de ciclo poderoso: Flor pasó de crecer entre cortes eléctricos a garantizarle a su madre algo tan básico y tan valioso como la luz constante.
Pero la racha de buenas noticias no terminó ahí. La influencer también celebró un reconocimiento que marca un hito en su carrera: fue nombrada Mejor Influencer del Año por la marca EcoFlow, especializada en soluciones de energía portátil y sostenible. El premio fue entregado personalmente por representantes de la compañía que viajaron desde China hasta Miami, un detalle que no pasó desapercibido.

Flor dedicó el galardón no solo a su crecimiento profesional, sino al impacto que su contenido ha tenido en miles de familias cubanas, a quienes ha orientado sobre alternativas energéticas, soluciones prácticas y herramientas para enfrentar la crisis eléctrica que golpea a la Isla. “No es solo un premio para mí, es para todo lo que este trabajo ha significado”, expresó emocionada.

Así, Flor de Cuba demuestra que su historia no va únicamente de relojes caros ni de cifras llamativas. Va de transformación, de responsabilidad y de una visión clara: usar el éxito como plataforma para crear cambios reales. En un entorno donde muchas veces el triunfo se queda en lo superficial, ella apuesta por convertir cada logro en una oportunidad para devolver, compartir y elevar.
El 2026 apenas comienza, pero si algo queda claro es que Flor lo está estrenando con propósito, coherencia y una luz que ahora no solo la ilumina a ella, sino también a los suyos.

















