En un contexto de creciente tensión entre Cuba y Estados Unidos, el Papa León XIV hizo este domingo un llamado urgente a todas las partes involucradas para que apuesten por un “diálogo sincero y eficaz” que evite nuevas expresiones de violencia y un aumento del sufrimiento del pueblo cubano. El pronunciamiento tuvo lugar durante el rezo dominical del Ángelus, desde el Vaticano, y se alinea con un mensaje previo emitido por los obispos católicos de la isla.
El pontífice expresó su “profunda preocupación” por la situación que atraviesa Cuba, marcada por una grave crisis económica, social y humanitaria que se ha visto agravada por factores externos. “Me uno al mensaje de los obispos cubanos, e invito a todos los responsables a promover un diálogo sincero y eficaz, para evitar la violencia y cualquier acción que pueda aumentar el sufrimiento del querido pueblo cubano”, afirmó el Papa ante miles de fieles reunidos en la Plaza de San Pedro.
León XIV también elevó una oración especial por la población de la isla, pidiendo la intercesión de la patrona nacional: “¡Que Nuestra Señora de la Caridad del Cobre asista y proteja a todos los hijos de esa amada tierra!”, exclamó, en referencia a la advocación mariana venerada en el santuario de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, símbolo de fe y unidad para generaciones de cubanos.
El mensaje de los obispos cubanos: urgencia de cambios sin más dolor
Un día antes, los obispos católicos de Cuba habían difundido un mensaje dirigido “a todos los cubanos de buena voluntad”, en el que expresaron su alarma por el deterioro acelerado de las condiciones de vida en el país. En el texto, subrayaron que Cuba necesita cambios profundos y cada vez más urgentes, pero advirtieron que estos no pueden imponerse a costa de más angustia y sufrimiento.
“¡Basta de sangre y de luto en las familias cubanas! ¡Ya hemos tenido demasiado de eso en nuestra historia reciente!”, escribieron, apelando a la memoria colectiva y al cansancio social acumulado tras décadas de crisis y tensiones políticas. Los prelados manifestaron su anhelo de una Cuba renovada, próspera y feliz, insistiendo en que cualquier transformación debe poner en el centro la dignidad humana.
EE.UU. y Cuba: Tensiones externas y riesgos internos
En su mensaje, los obispos recordaron la reciente imposición de aranceles por parte de Estados Unidos a países exportadores de petróleo, una medida que, según advirtieron, incrementa el riesgo de caos social en la isla al afectar sectores clave como la energía y el transporte. En consonancia con la postura histórica del Vaticano y del Derecho Internacional, reafirmaron que los conflictos entre gobiernos deben resolverse mediante el diálogo y la diplomacia, nunca a través de la coerción o la guerra.
No obstante, añadieron un matiz clave: el respeto a la dignidad y a las libertades fundamentales de cada persona dentro de su propio país no puede quedar supeditado a conflictos externos. Por ello, llamaron a fomentar en Cuba un clima de sana pluralidad y respeto mutuo, condiciones que, según señalaron, también favorecen un intercambio más fructífero con la comunidad internacional.
Lea más: Trump afirma que EE.UU. está “empezando a hablar con Cuba”
Para concluir, los obispos reafirmaron el compromiso de la Iglesia católica de seguir acompañando al pueblo cubano, sirviendo a los más necesitados y promoviendo caminos de reconciliación, esperanza y conversión en uno de los momentos más delicados que vive la nación.


















