El líder opositor cubano José Daniel Ferrer aseguró que el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, está plenamente informado sobre la realidad de la Isla y comprometido con apoyar al pueblo cubano en medio de la crisis actual.
Tras un encuentro en la sede del Departamento de Estado en Washington, el coordinador de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) desde el canal de YouTube de la organización afirmó que Rubio “está muy al tanto de la situación en Cuba” y “profundamente comprometido con aliviar las duras condiciones de vida del pueblo cubano y con la lucha por la libertad de nuestra patria”.
Según Ferrer, la conversación giró en torno a la represión sistemática, la situación de los presos políticos, las violaciones de derechos humanos y el contexto de emergencia humanitaria, agravado por el colapso de servicios básicos en la Isla.
El opositor explicó que trasladó a las autoridades estadounidenses la crítica situación de miles de cubanos afectados por los apagones prolongados, la escasez de alimentos y la falta de medicamentos, así como la vulnerabilidad tras el reciente fenómeno meteorológico que golpeó varias provincias.
En ese sentido, Ferrer señaló: “Agradecí al gobierno de Estados Unidos su ofrecimiento de apoyo tras el reciente desastre meteorológico que afectó a varias provincias del país, y pedí que la ayuda humanitaria se canalice a través de la Iglesia Católica, porque hay muchas personas que llevan días sin comer, padecen enfermedades por arbovirus y no les llegan los medicamentos”.
Ferrer adelantó que aprovechará su estancia en Washington para sostener nuevas reuniones con funcionarios del gobierno estadounidense y con organizaciones internacionales de derechos humanos, con el objetivo de seguir denunciando la represión en Cuba y buscar mayores mecanismos de presión y apoyo a la sociedad civil independiente.
En ese contexto, el opositor fue distinguido con el Premio Libertad, otorgado en Washington a figuras que defienden los derechos humanos y la democracia en entornos autoritarios, reconocimiento que dedicó —según trascendió— a los presos políticos cubanos y a quienes resisten dentro del país.
La reacción del régimen no tardó. El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla atacó públicamente a Rubio por recibir a Ferrer y descalificó a los opositores, tildándolos de “delincuentes, abusadores de mujeres y violadores de derechos humanos”, en línea con la narrativa oficial que intenta restar legitimidad a las voces disidentes en el exilio y dentro de la Isla.

















