Jorge Hernández Carvajal, conocido artísticamente como Jorge Jr., líder y fundador de la agrupación cubana Los 4, volvió a usar sus redes sociales para quejarse de una medida estatal que, según él, discrimina a quienes viven dentro de Cuba frente a quienes llegan del exterior. En un post publicado en Facebook, el músico cuestionó el sistema de turnos o “tique” (ticket) para acceder al combustible con tarjeta clásica y preguntó por qué los cubanos residentes en la isla no pueden comprar gasolina en igualdad de condiciones si pagan “con lo mismo que ellos pagan”.
La queja tiene una frase central que resume su malestar: “¿El dinero de los cubanos que vivimos dentro de la isla vale o no?”.
Jorge Jr. explica que, tras regresar de Europa, fue a echar gasolina con la tarjeta que ya tenía habilitada antes de salir del país, pero se encontró con que el mecanismo había cambiado y ahora depende de un turno que, según denuncia, lleva casi un año esperando. Al mismo tiempo, asegura que quienes vienen de fuera pueden adquirir entre 20 litros o más al día sin pasar por ese filtro. En su lectura, eso convierte la medida en una forma de exclusión económica para el cubano de adentro, incluso cuando dispone de euros depositados en su cuenta bancaria por derechos de autor.


No es la primera vez que Jorge Jr. convierte Facebook en tribunal público para ventilar agravios personales o fallas del sistema. En junio de 2025 se quejó por los apagones en Cuba y advirtió que tenía una hija de nueve meses en casa, además de un estudio de grabación paralizado por la falta de electricidad; Cuballama recogió entonces su protesta y subrayó el tono familiar y directo de su reclamo.
Cuballama también reseñó otra de sus descargas más recientes, cuando en febrero de 2026 denunció que él y Los 4 quedaron “en la calle y sin comida” en Europa tras la cancelación de actuaciones por incumplimientos de pago y de hospedaje por parte del promotor. Ese episodio mostró un patrón ya reconocible: Jorge Jr. suele reaccionar públicamente, sin demasiados filtros, cuando percibe abuso, engaño o trato desigual.
Antes, en noviembre de 2024, el mismo medio había publicado otra queja suya, esta vez de orden familiar: aseguró que llevaba casi tres meses sin hablar con una de sus hijas y soltó una frase que también se hizo notar por su tono de agravio institucional: “Yo no tengo familia ni marido en el gobierno”.
Su nueva protesta, ahora centrada en la gasolina y en el valor práctico de los euros dentro de Cuba, conecta con una irritación más amplia: la sensación de que el acceso a bienes básicos depende cada vez menos de la moneda que se tenga y cada vez más del lugar desde el que se llega.
Eso, dicho por un músico popular que no suele hablar en jerga política sino en lenguaje de molestia inmediata, tiene otra resonancia. No es una discusión abstracta sobre economía. Es un reclamo crudo sobre quién puede moverse y quién no en un país donde hasta tener dinero parece no importar tanto como «ser extranjero»; un tema muy sensible, que los cubanos que vivieron los años 90´en Cuba, cuando de la noche a la mañana se les comenzó a impedir la entrada a los hoteles sin que existiera una orden legal explícita para eso, conocen muy bien.
Cuando aquello, Trump no era presidente de Estados Unidos. Just saying.





















