Victoria Kafka Jones, hija del actor Tommy Lee Jones, fue hallada muerta en la madrugada del 1 de enero en el hotel Fairmont de San Francisco, un hecho que sacudió el arranque del año en el circuito mediático estadounidense y que, por ahora, permanece rodeado de preguntas básicas sin respuesta oficial. Distintos medios coincidieron en que los servicios de emergencia acudieron al lugar tras un aviso por una “emergencia médica” y que la mujer fue declarada fallecida en la escena, señala el periódico The Guardian.
El medio informó que los paramédicos llegaron al Fairmont poco antes de las tres de la mañana y que, hasta el momento, no se ha hecho público un dictamen sobre la causa de muerte.
NBC Bay Area, citando a una fuente policial con conocimiento directo de la investigación, indicó que la mujer fue encontrada en un pasillo del hotel y que, aunque se cree que se trata de Victoria, la identificación debe ser confirmada formalmente por la oficina del forense. En esa misma línea, People señaló que las autoridades no han anunciado de manera oficial la identidad de la fallecida, aunque varios reportes la vinculan al caso.
El San Francisco Chronicle recogió que la policía respondió alrededor de las 3:14 a. m. y que, de momento, no se sospecha de “foul play”, una fórmula habitual para indicar que no hay señales inmediatas de intervención criminal, aunque la investigación sigue abierta. El periódico añadió que se espera el informe del médico forense para establecer la causa y la manera de muerte, y que la policía pidió colaboración pública para cualquier información relevante relacionada con el caso.
Victoria Jones tenía 34 años, era hija del actor y de Kimberlea Cloughley, y había tenido apariciones puntuales como actriz, incluidas participaciones en Men in Black II y The Three Burials of Melquiades Estrada, además de un crédito televisivo en One Tree Hill, según reseñaron The Guardian y People. La noticia se expandió con velocidad por el interés público que rodea a la figura de su padre, ganador del Óscar y rostro emblemático del cine estadounidense, pero también por el lugar y el momento: un hotel histórico de San Francisco en la madrugada de Año Nuevo, cuando la ciudad aún está llena de movimiento y celebraciones.

















