Los proveedores de Estados Unidos han enviado unos 30.000 barriles de combustible al sector privado de Cuba en lo que va del año, según documentos y datos de transporte marítimo consultados por Reuters.
Lo anterior “sugiere que un plan de la administración Trump para dar al sector empresarial privado una ventaja sobre las empresas estatales está bien encaminado”, pese a que desde enero Washington ha impuesto un bloqueo petrolero a la isla para lograr que La Habana responda a sus intereses.
Reuters reveló que en lo que va de 2026 61 buques portacontenedores que transportaban una variedad de productos importados por empresas privadas —incluido combustible— han descargado en Cuba, realizando a menudo viajes de ida y vuelta entre puertos cubanos, estadounidenses, europeos y de otras partes del Caribe.
“El combustible importado llega principalmente en tanques ISO, diseñados para contener y transportar de forma segura aproximadamente 21.600 litros de combustible a bordo de buques portacontenedores”, reportó la citada agencia.
“Se han descargado en Cuba alrededor de 200 de estos tanques ISO, tal como muestran los documentos”, precisó el artículo de este miércoles 25 de marzo sobre la importación mayormente de diésel. “Solo el 1% de los tanques contenía gasolina”.
Según datos de seguimiento de buques de London Stock Exchange Group analizados por Reuters, la mayoría de los buques han descargado en el puerto de Mariel, muy cerca de La Habana, y otros dos procedentes de España y Jamaica deben descargar a finales de mes.
Los envíos procedentes de la Costa del Golfo de Estados Unidos —particularmente de Southwest Pass, en Luisiana, un corredor energético clave— van en aumento, revelaron también los datos; no obstante, la mayoría de los portacontenedores con origen en EE. UU. y destino a Cuba partieron este año desde Florida.
De acuerdo con el secretario de Estado, Marco Rubio, la autorización de estas exportaciones de combustible responde a una política más amplia de la actual administración para “colocar al sector privado y a los ciudadanos cubanos particulares —no afiliados al gobierno ni a las fuerzas armadas— en una posición privilegiada”.
El volumen de combustible importado por el sector privado desde principios de febrero es poco más de una décima parte de la capacidad de un buque cisterna de combustible típico de tamaño mediano.
Hasta hace poco, Cuba requería unos 100.000 barriles diarios de combustible importado para abastecer sus centrales eléctricas y satisfacer la demanda habitual de vehículos y aviones.
En febrero pasado la administración de Donald Trump autorizó a empresas estadounidenses a revender petróleo venezolano al sector privado cubano, con lo que amplió la guía emitida por el Departamento de Comercio, que permite las exportaciones de petróleo a Cuba para “actividades económicas del sector privado y aquellas vendidas directamente a particulares para uso personal o familiar”.
“Esta política favorable de licencias está dirigida a las transacciones que apoyan al pueblo cubano, incluido el sector privado cubano (por ejemplo, las exportaciones para uso comercial y humanitario en Cuba)”, declaró entonces la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro.
Por su parte, el gobierno cubano anunció a principios de febrero que permitiría a las micro, pequeñas y medianas empresas privadas, más conocidas como mipymes, importar combustible con el fin de mitigar la crisis energética.





















