Nuevos reportes sobre el violento ataque ocurrido el pasado domingo en el barrio habanero de Luyanó han confirmado que el hombre señalado como agresor de una joven cajera mantenía una relación sentimental con la víctima. La información corrige y amplía los primeros datos difundidos en redes sociales y recogidos inicialmente por Cuballama Noticias, cuando aún no se conocía el vínculo entre ambos.
Según una publicación posterior del medio independiente 14ymedio, el agresor, que ya había sido identificado como Omar Fundora, fue señalado como pareja de la joven trabajadora de una panadería ubicada en el municipio Diez de Octubre. El ataque dejó tres personas heridas: la propia víctima, su hijo menor de edad y la madre de la mujer, quienes intentaron intervenir para detener la agresión.
De acuerdo con el reporte, la joven fue apuñalada al menos siete veces durante el ataque. Tanto su hijo como su madre también sufrieron lesiones mientras trataban de protegerla. Las tres víctimas fueron trasladadas al hospital Miguel Enríquez, en La Habana, donde permanecen ingresadas. La mujer es la que presenta el estado más grave.
Aunque está pendiente a ser verificado en su totalidad y detalles por las organizaciones expertas en el tratamiento a este tipo de delitos, el mismo pudiera ser catalogado como un intento de feminicidio, con el agravante además de la violencia vicaria.
Los primeros informes sobre el hecho comenzaron a circular la mañana del lunes entre vecinos de la zona y en páginas de redes sociales dedicadas a reportar sucesos en Cuba. En ese momento se difundió una imagen del presunto agresor y se mencionó su nombre, pero no se había confirmado públicamente que existiera una relación de pareja con la víctima.
La nota preliminar publicada por Cuballama Noticias señalaba que el ataque ocurrió en las inmediaciones de una panadería situada en la calle Benavides, entre Compromiso y Regla, donde la joven trabajaba como cajera y era conocida entre vecinos con el sobrenombre de “Reglita”. Testimonios recogidos en aquel momento indicaban que el agresor habría irrumpido en el lugar armado con una navaja y atacado directamente a la mujer.
Durante el incidente, la madre de la víctima intervino para defenderla y logró golpear al agresor con un palo, lo que permitió ganar tiempo mientras otras personas pedían ayuda. Varios vecinos acudieron al lugar tras escuchar los gritos y colaboraron para detener el sangramiento de la joven hasta que pudo ser trasladada en un vehículo hacia un centro médico.
Tras el ataque, el agresor huyó del lugar y, según el reporte de 14ymedio, hasta el momento no se ha informado oficialmente sobre su captura.
El caso ha generado una fuerte reacción en redes sociales y entre residentes de la zona, quienes han pedido justicia y han expresado preocupación por la creciente violencia que se reporta en distintos barrios de la capital.
El hecho se produce pocos días después de que organizaciones independientes confirmaran otro caso de violencia extrema contra una mujer en Cuba, lo que ha vuelto a encender el debate sobre la violencia de pareja y la protección de las víctimas en el país.
Cuballama Noticias, a partir de una fuente dentro del propio hospital, confirmó que la joven, cuyo verdadero nombre es Regla Torres, no está siendo protegida por las fuerzas del orden, aunque siempre hay algún familiar cerca de la sala donde se encuentra. La misma fuente, que pidió anonimato, por ser una trabajadora actual en el centro, dijo que a pesar de la presunta seguridad que hay en el centro, «es fácil entrar un arma al hospital y tomarse la justicia por su cuenta», por lo que pidió que se hiciera público este detalle para que se tomen medidas.
En fotos públicas tomadas de su perfil de Facebook, así se refería ella a quien cinco años después intentó asesinarla: «mi hombre».
Ese temor no es infundado. En los últimos años se han reportado en Cuba episodios en los que agresores han logrado acceder a centros de salud para atacar a sus víctimas, incluso cuando estas se encontraban hospitalizadas. Uno de los casos más comentados ocurrió en junio de 2024 en el Hospital Universitario Vladimir Ilich Lenin de Holguín, donde la paciente Elaine Laguna Figueredo, de 50 años, fue agredida dentro de la institución por su pareja, según denuncias difundidas entonces por familiares, pacientes y organizaciones independientes.
De acuerdo con esos testimonios, el hombre habría entrado al hospital y la atacó en el área de cirugía donde se encontraba ingresada. La mujer terminó en estado crítico y falleció posteriormente, lo que provocó una fuerte polémica pública sobre la seguridad en los hospitales cubanos. El caso generó versiones contrapuestas: mientras organizaciones feministas y testigos denunciaron un feminicidio ocurrido dentro del centro médico, las autoridades hospitalarias negaron que la muerte hubiera sido resultado de una agresión, alegando que la paciente presentaba complicaciones de salud previas.
Aun así, el episodio dejó al descubierto la vulnerabilidad que puede existir en instalaciones sanitarias donde el acceso de visitantes no siempre es estrictamente controlado. Para muchos cubanos, ese antecedente demuestra que el riesgo de que un agresor intente acercarse nuevamente a su víctima no es una preocupación teórica, sino una posibilidad real si no se adoptan medidas de protección adecuadas.


















