Cilia Flores habría exigido a militares de EE.UU. irse con Maduro: “Iban a llevárselo a él”

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La esposa de Nicolás Maduro, Cilia Flores, habría exigido irse con el exdictador venezolano cuando un grupo de élite de las Fuerzas Especiales de Estados Unidos, conocido como Delta Force, llegó hasta la residencia presidencial en Caracas la madrugada de este 3 de enero para detenerlo.

Según aseguró la presidenta del canal Telesur, Patricia Villegas, Flores “exigió irse junto al líder, su esposo, su compañero”, mientras “los helicópteros que volaron esperaban fuera”, tras neutralizar “todos los sistemas de defensa antiaérea de Venezuela” mediante una serie de bombardeos.

“Ellos iban a llevárselo a él”, dijo Villegas al recalcar que, en medio de un despliegue que involucró 150 aeronaves, “la esposa y compañera de vida de Maduro no lo permitió”.

No obstante, el relato de Villegas es poco creíble, si se tiene en cuenta que, tanto Flores como Maduro figuran en la lista de dirigentes venezolanos acusados por la Físcalía General de Estados Unidos por narcotráfico.

El Tribunal Federal de Distrito de Manhattan, en Nueva York, anunció en un comunicado la víspera que Maduro tiene previsto comparecer por primera vez en corte al mediodía de este lunes 5 de enero ante el juez Alvin K. Hellerstein. Su esposa deberá comparecer con él.

Según fiscales estadounidenses, las acusaciones contra Maduro se remontan a 2020 e incluyen conspiración de narcoterrorismo, importación de cocaína y posesión de armas de uso militar.

La administración de Donald Trump sostiene que el dictador chavista utilizó durante años el tráfico de drogas como herramienta contra Estados Unidos.

Cilia Flores, en tanto, enfrenta cargos por presunto apoyo logístico y financiero a la red criminal bajo investigación.

Durante la campaña presidencial de 2013, tras la muerte de Chávez, Maduro bautizó a Flores como “la primera combatiente”. 

Entonces, el líder chavista dejó claro que ella no sería “la primera dama”, porque “ese es un concepto de la alta alcurnia”, ni tampoco ninguna “segundona”.

Nacida en 1956 en un “rancho con piso de tierra”, en Tinaquillo, estado de Cojedes, Flores creció en los populosos barrios de Catia y de Boquerón, en Caracas. 

Graduada de Derecho a los 32 años en la privada Universidad Santa María, Flores formó parte del equipo legal que defendió a los militares involucrados en el golpe de Estado del 4 de febrero de 1992, incluido Hugo Chávez.

Desde entonces conoció a Maduro y se vinculó definitivamente al proyecto político chavista.

En 1993, Flores fundó el Círculo Bolivariano de los Derechos Humanos y se alistó en el Movimiento Bolivariano MBR-200, fundado por Chávez, al que más tarde seguirían el Movimiento V República (MVR) y el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), de cuya dirección nacional forma parte.

Con la llegada al poder de Chávez en las elecciones presidenciales de 1998, le correspondería ocupar importantes cargos.

Flores fue electa diputada en al año 2000 y, tras ser votada para un segundo periodo, se convirtió en 2006 en la primera mujer en presidir la Asamblea Nacional de Venezuela.

Durante seis años estuvo al frente del parlamento, época en la que fue criticada por prohibir el acceso de la prensa al hemiciclo parlamentario y por nepotismo, ya que, de acuerdo con organizaciones sindicales, habría influido en la contratación de hasta 40 personas, muchas de ellas miembros de su familia. 

En 2012 Chávez la designó Procuradora General de la República,  cargo en el que permaneció hasta marzo de 2013, cuando falleció el mandatario.

Contrajo matrimonio con Maduro en julio de 2013, tras la elección de su pareja como presidente.

Volvió a ser electa como diputada de la Asamblea Nacional en 2015, cuando el chavismo era minoría por primera vez en 15 años.

Dos años más tarde, en agosto de 2017, terminó por dejar de lado ese foro y se incorporó como miembro de la controvertida y entonces recién electa Asamblea Nacional Constituyente.

En 2018 el Departamento del Tesoro de Estados Unidos impuso sanciones financieras contra Flores, como parte de un esfuerzo para golpear al entorno más próximo del mandatario.

“El presidente Maduro confía en su círculo cercano para mantenerse en el poder mientras su régimen saquea sistemáticamente lo que queda de la riqueza de Venezuela. Continuamos señalando a los partidarios que permiten que Maduro consolide su control sobre los militares o el gobierno mientras los venezolanos sufren”, aseguró el entonces secretario del Tesoro, Steven T. Mnuchin, en un comunicado.

En noviembre de 2015, un fiscal de Nueva York imputó por delitos de narcotráfico a sus sobrinos Efraín Antonio Campo Flores y Franqui Francisco Flores de Freitas, acusados de conspirar para utilizar el hangar presidencial del aeropuerto de Maiquetía de Caracas, desde donde presuntamente pretendían enviar 800 kilogramos de cocaína a Honduras y después a Estados Unidos.

En diciembre de 2017, un juez condenó a los dos jóvenes a 18 años de cárcel por delito de narcotráfico, pero ambos fueron excarcelados y liberados tras recibir un perdón del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, en octubre de 2022, como parte de un acuerdo gracias al cual Maduro accedió a liberar a siete estadounidenses encarcelados en Venezuela.

A mediados de diciembre pasado, el actual mandatario estadounidense, Donald Trump, impuso sanciones a los dos sobrinos liberados por Biden y a Carlos Erik Malpica Flores, otro sobrino de Flores que ha ocupado importantes cargos en el gobierno de Maduro, incluyendo tesorero nacional y vicepresidente de PDVSA.

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