El actor cubano Alejandro Socorro compartió en el pódcast de la plataforma Familia Cubana uno de los capítulos más dolorosos de su vida: la desaparición de su hermano en México cuando intentaba llegar a Estados Unidos. Un testimonio que pone rostro a una tragedia que miles de familias migrantes latinoamericanas conocen de cerca.
Socorro situó los hechos en el año 2010. Su hermano se encontraba en México sin documentos migratorios, y fue el propio actor quien lo ayudó a salir de una situación precaria. «Yo allí era residente permanente, organizaba eventos y tenía muchas amistades. Yo lo saqué de Cuba y le conseguí trabajo en Sinaloa», explicó durante la entrevista.
Sin embargo, cuando su hermano se quedó sin empleo, Socorro le propuso que cruzara hacia Estados Unidos. Lo que vino después cambió para siempre la vida de toda su familia.
Alejandro Socorro pierde a su hermano en México
Según relató el actor, su hermano era una persona tranquila y cautelosa. «Él era un tipo muy respetuoso, siempre tuvo miedo» de emprender el cruce ilegal hacia la frontera. Aun así, la falta de opciones lo empujó a tomar la decisión de viajar con unos conocidos que hacían la ruta en camión desde Sinaloa.
Lo que ocurrió después sigue sin explicación. De los tres camiones que salieron aquel día, solo uno llegó a su destino. Los otros dos, incluido el que llevaba a su hermano, desaparecieron a apenas una hora de la frontera. «Se perdió todo tipo de comunicación. Tú sabes cómo es México. Nunca se supo nada más de mi hermano», dijo Socorro con visible emoción.
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El caso nunca se resolvió. No hubo rastro, no hubo respuestas, no hubo cierre. Solo el vacío que deja la incertidumbre permanente.
Una herida que carga toda la familia
Alejandro Socorro dejó claro que esta pérdida no es solo suya. El peso de la desaparición recae sobre toda su familia, especialmente sobre su madre. «Es algo que no solamente cargo yo, mi mamá lo carga todos los días de su vida», afirmó. Para hacer el cuadro aún más doloroso, reveló que su padre falleció sin saber jamás qué pasó con su hijo.
A pesar de todo, el actor ha encontrado una forma personal de procesar el duelo. «He aprendido a vivir ese dolor. La muerte o la desaparición de mi hermano la asimilo de otra manera. Yo digo que está en un lugar mejor, que era el momento que Dios le dio», compartió.
Su testimonio resuena más allá de lo personal. Miles de familias cubanas, centroamericanas y mexicanas viven historias similares: seres queridos que emprenden una ruta migratoria y simplemente dejan de existir en los registros, en las llamadas, en la vida cotidiana. Las rutas del norte de México, en particular las que atraviesan estados como Sinaloa, Sonora y Tamaulipas, siguen siendo escenarios de desapariciones forzadas vinculadas al crimen organizado.
El relato de Alejandro Socorro en Familia Cubana no solo es un acto de valentía personal, sino un recordatorio de que detrás de cada cifra de personas desaparecidas en la frontera hay una familia entera que vive suspendida entre la esperanza y el luto. «Es duro, pero así es la vida y hay que seguir», concluyó el actor, resumiendo en una frase la resiliencia forzada de quienes nunca recibieron una respuesta.



















