El último grande del teatro argentino, Luis Brandoni, muere a los 86 años, dos días después de su cumpleaños, por complicaciones de un hematoma subdural tras una caída doméstica.
Luis Brandoni murió este lunes 20 de abril en Buenos Aires a los 86 años. El actor, uno de los más respetados de la historia del cine, teatro y televisión argentina, había sido internado el 11 de abril en el Sanatorio Güemes tras sufrir una caída en su domicilio que le provocó un hematoma subdural. Su estado se fue complicando progresivamente hasta que en la madrugada del lunes su corazón se detuvo. La noticia fue confirmada por su amigo y productor Carlos Rottemberg.
Todo comenzó con una caída en su propia casa. El 11 de abril, Brandoni se golpeó la cabeza y fue trasladado de inmediato al Sanatorio Güemes, donde los médicos detectaron un hematoma subdural, una acumulación de sangre entre el cerebro y su cubierta exterior que genera presión sobre el tejido cerebral y puede ser fatal, especialmente en personas mayores.
En los primeros días, Rottemberg intentó transmitir calma. Dijo que Brandoni necesitaba «unos días de tiempo para la evaluación y recuperación.» La expectativa estaba puesta en que el hematoma se reabsorbiera de forma natural. Eso no ocurrió. A mitad de semana el cuadro tomó otro cariz. Para el miércoles, la familia ya sabía que el desenlace era, en palabras del propio Rottemberg, «lamentablemente previsible.»
En la madrugada del lunes 20 de abril, Multiteatro, la empresa del productor, anunció su muerte. Tenía 86 años. Dos días antes había cumplido 84. Nació el 18 de abril de 1940 en Dock Sud, un barrio obrero del Gran Buenos Aires que moldeó su carácter y sus valores para siempre.
Seis décadas sobre los escenarios y las pantallas argentinas
Adalberto Luis Brandoni debutó en el teatro en 1962, en la televisión en 1963 y en el cine en 1966. En más de seis décadas construyó una carrera que abarcó todos los formatos y atravesó todas las épocas de la cultura argentina. En cine participó en títulos que forman parte del patrimonio audiovisual del país: La tregua, Juan que reía, Esperando la carroza, Made in Argentina, La Patagonia Rebelde, Un lugar en el mundo, Seré cualquier cosa pero te quiero. Especialmente dos, Seré cualquier cosa… y Esperando…, fueron películas sumamente populares en Cuba, donde el actor era, tal vez después de Guillermo Francella, el actor argentino más popular.
En teatro protagonizó obras como La fiaca, Extraña pareja junto a Guillermo Francella, y más recientemente ¿Quién es quién? junto a Soledad Silveyra, obra que estaba en cartel cuando sufrió la caída que le costó la vida.
Ganó cuatro premios Martín Fierro y dos Cóndores de Plata de la Asociación de Cronistas Cinematográficos como mejor actor. Pero su dimensión pública excedió con creces el escenario. Fue dirigente sindical, militante de la Unión Cívica Radical, asesor cultural del presidente Raúl Alfonsín y diputado nacional hasta 2001. La política y el arte fueron para él dos caras del mismo compromiso.
Argentina lo despide como a un emblema
Las reacciones no se hicieron esperar. Soledad Silveyra, su última compañera de escena, escribió: «Sos el último de los grandes en irse.» El productor Axel Kuschevatzky fue más preciso: «Como actor, no habrá otro Brandoni. Nadie podía parecerse a él. Irreemplazable. Absolutamente.» Rottemberg lo resumió con una frase que circuló en todas las redes: «Con Beto se va el último primer actor de una generación inolvidable.»
El Secretario de Cultura Leonardo Ciffeli lo definió como «un emblema de nuestra identidad cultural, un intérprete que supo retratar como pocos el alma argentina.» La Asociación Argentina de Actores destacó su labor gremial y artística. Desde la comunidad teatral llegaron mensajes de luto genuino, del tipo que solo genera alguien que fue mucho más que una figura pública.
Brandoni había dicho alguna vez: «No le tengo miedo a la muerte. Sé que a todos nos va a tocar, pero admito que irme me daría mucha lástima.» Esta madrugada se fue. Y a Argentina le dio mucha lástima.



















