La influencer Flor de Cuba ha vuelto a ser el centro de todas las miradas tras confesar en un reciente pódcast los detalles detrás del salto profesional de su actual prometido.
Lo que comenzó como una relación sentimental se transformó en una sociedad empresarial de alto rendimiento cuando ella decidió que, ante el éxito desbordante de su negocio en TikTok Shop, era hora de integrar a su pareja al equipo.
Según relató la creadora, el cambio ocurrió cuando ella empezó a percibir ingresos superiores a los 15 mil dólares mensuales, mientras él mantenía un empleo en un almacén con un sueldo aproximado de 3 mil dólares.
Necesitaba a alguien que se encargara de la edición y publicación de sus videos (un trabajo por el que ella pensó en pagar 100 dólares diarios a un externo), pero la lógica familiar se impuso rápidamente: “¿Para qué voy a contratar a un extraño si puedo pagarle a él lo mismo y se queda todo dentro de la casa?”, recordó la influencer.
@alexs_elsugar Gracias a TikTok shop dejo el trabajo 🙏#tiktok ♬ sonido original – Alexs D Rodriguez
Fue esa decisión la que marcó el punto de inflexión. Al unir fuerzas, la pareja logró triplicar su capacidad de producción de contenido, y las ganancias no tardaron en reflejar el esfuerzo conjunto.
Flor confesó que ha llegado a facturar picos de hasta 80 mil dólares, manteniéndose actualmente en una base sólida que no baja de los 30 mil mensuales. Sobre el reparto de ingresos, fue directa: “No me parecía justo que yo ganara 80 mil y él 3 mil”, justificando así el nuevo esquema de trabajo y comisiones dentro de su negocio familiar.
Más allá de las cifras astronómicas que manejan gracias a la plataforma china, la pareja tiene una visión muy particular sobre lo que significa el éxito en Estados Unidos. Para ellos, la libertad de horarios es la máxima conquista. “Nosotros sí vivimos el sueño americano porque nos levantamos a las 2 de la tarde todos los días”, sentenció, dejando claro que para ella la verdadera riqueza no está solo en el saldo bancario, sino en el control absoluto sobre su tiempo.
A escasas semanas de haberse comprometido, la pareja ha consolidado un modelo que mezcla lo personal con lo comercial. Como era de esperarse, la historia ha generado un intenso debate en redes sociales: mientras sus seguidores más fieles aplauden su capacidad de emprendimiento y visión de negocio, otros sectores del público reciben las cifras con escepticismo, cuestionando si se trata de un éxito real o una exageración publicitaria. Lo que es innegable es que, para bien o para mal, el modelo de Flor de Cuba sigue dando mucho de qué hablar.


















