Once migrantes fueron arrestados en Jacksonville después de que agentes del Jacksonville Sheriff’s Office (JSO) respondieran el sábado 24 de enero a una vivienda en Jake Road por una queja vecinal y encontraran una pelea de gallos activa en el patio trasero, con asistentes alrededor del corral, dinero en efectivo a la vista y un “árbitro” supervisando el combate, según el reporte oficial de la agencia.
El JSO afirmó que, al ver llegar a los oficiales, varios de los presentes intentaron huir. Siete fueron detenidos inicialmente y, tras un segundo registro realizado por detectives de Narcóticos y de la unidad de Vicio, se localizaron otros cuatro sospechosos: tres escondidos en las vigas de un cobertizo y otro bajo la cama de una caravana.
Los arrestados fueron identificados como Alejandro Gutierrez Garcia, Ariel Villavicencio Ruiz, Omar Bonet Suarez, Raydel Hernandez Lorenzo, Ariel Rivero Santana, Pablo Marrero Pena, Sergio Pupo Cespedes, Osvaldo Acosta, Hector Perez Gonzalez, Angel Sabater Mora y Damian Garcia Olivera. La oficina del sheriff indicó que cuatro de ellos —Cespedes, Sabater Mora, Perez Gonzalez y Gutierrez Garcia— se encontraban en el país sin estatus migratorio regular.
Durante la investigación en el lugar, detectives reportaron haber hallado “evidencia de un gran ruedo” para peleas, incluyendo espuelas metálicas usadas para el combate, gallos muertos, jaulas y 13.600 dólares en efectivo, cifra que medios locales redondearon como “casi 14.000”. Las autoridades dijeron que en la propiedad localizaron alrededor de 130 gallos. El JSO agregó que, tras consultar con veterinarios y junto a Animal Control and Protective Services, se tomó la decisión de sacrificar humanamente a las aves por el riesgo de enfermedades aviares y porque fueron criadas para la agresividad y, según su evaluación, no podían ser rehabilitadas.
El caso se procesa en un marco legal que prohíbe las peleas de animales en Florida y a nivel federal. La ley estatal tipifica como delito el “animal fighting”, que incluye peleas entre gallos, y prevé sanciones penales asociadas a organizar o participar en estos eventos. En paralelo, el Código de EE. UU. contempla la prohibición de las “animal fighting ventures”, con restricciones que abarcan la posesión, entrenamiento, transporte o recepción de animales con fines de pelea, entre otras conductas, además de herramientas y promoción vinculadas a esas actividades.
El sargento Guy Daniels, de la unidad de Vicio del JSO, describió el hecho como crueldad animal y señaló que las aves son preparadas para pelear mediante prácticas como desplumar la parte inferior del cuerpo y adherir espuelas metálicas a las patas antes de arrojarlas al ruedo. La investigación, informó la oficina del sheriff, continúa abierta mientras los once detenidos enfrentan cargos por delitos graves relacionados con la operación.
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