Versiones no oficiales sobre el estado de salud de Ramiro Valdés Menéndez volvieron a circular esta semana, luego de que el dirigente cubano desapareciera de la televisión estatal y de los actos públicos en los que solía figurar de manera sistemática.
El periodista Magdiel Jorge Castro se hizo la pregunta, asombrado de que Ramiro no se hubiese dejado ver durante tres meses, ni siquiera durante el recibimiento a los 32 cuerpos de militares cubanos caídos en Venezuela durante el proceso de «levantamiento en peso» de Nicolás Maduro Moros por parte del ejército norteamericano y su Team Delta Force, quien según la versión de El Lumpen, tenía al cubanoamericano Alexis «Cuco» Mendieta al frente.
Este mismo medio, siempre en broma, a veces en serio, volvió a traer recientemente a colación a «Ramirito» – como le decía Fidel Castro – situándolo en la Empresa Eléctrica para presenciar el partido de Champions entre el Real Madrid y el AS Mónaco, hablando de Mbappé y de Vinicius Jr.
Ahora – y ahora sí hablamos en serio – ha aparecido el medio independiente La Tijera para citar una fuente vinculada al entorno médico del CIMEQ que señala que el exviceprimer ministro y comandante histórico se encontraría en estado crítico, con un deterioro avanzado que haría improbable una reaparición pública en el corto plazo, debido a un cáncer de colon.
Desde que en días pasados, Cuballama Noticias publicara la nota titulda ¿Dónde está Ramiro Valdés? O está muerto o la Chikungunya lo tiene tirado, no se había tenido un feedback más preciso sobre el paradero del también llamado «Derrochador en Jefe» que este dado por La Tijera. Ayer, luego de salir «la noticia», este redactor se puso en contacto con al menos tres personas en Jaimanitas y otras tantas en Flores.
Las primeras negaron haber visto el movimiento acostumbrado en la casa de Ramiro. Una de las otras tres, residente en el reparto Flores y pareja de un médico del propio CIMEQ, aseguró que hasta donde ella tenía conocimiento, Valdés “no está en condiciones de salir en público” y que su estado real dista de cualquier imagen reciente que pudiera circular en redes o medios no oficiales. Luego, «reconoció» que «tiene un pie en el otro lado» y que «está a punto de irse»; pero aseguró que «del diablo son las cosas» y que su esposo ha visto personas prácticamente muertes levantarse de la cama y dar guerra unos cuántos años más.
Lo cierto es que hasta el momento, ninguna institución del Estado cubano ha emitido un parte médico ni ha confirmado o desmentido estas versiones, y ya hay quien ha preparado la nota mortuoria para cuando el PCC autorice a decir que «Ramiro se partió.» Con 93 años en las costillas, es cuestión de «días», si se quiere, para que se de la noticia.
Un detalle llama la atención en todo esto y es que Ramiro, a pesar de todo y de todo el poder, no pudo acumular méritos suficientes como para tener un doble, ni siquiera por cuenta propia, a pesar de que, en teoría lo tenía y vivía en La Habana en el año 1993. He olvidado su nombre o tal vez nunca me lo dijeron, pero se parecía muchísimo, aunque desconozco si alguna que otra ocasión lo emplearon como tal.
El uso de “dobles” o señuelos para simular presencia de altos dirigentes es una vieja práctica atribuida al poder en Cuba, aunque al parecer reservada para Fidel y su hermano. Lo digo porque tampoco Machado-Ventura, que yo sepa, tuvo uno.
En el caso de Fidel Castro, su exescolta Juan Reinaldo Sánchez relató que, durante periodos de enfermedad mantenidos en secreto, se habría utilizado a un sosias que recorría zonas visibles de La Habana en el vehículo oficial para sostener la percepción pública de normalidad.
Así lo hizo saber en un adelanto de su libro La vida oculta de Fidel Castro, donde afirma que mantuvieron en secreto (menciona especialmente 1983 y 1992), una enfermedad que habría tenido Catro, y habían usado un “falso Fidel” identificado como Silvino Álvarez, quien era la persona que bajaba la ventanilla y saludaba al pueblo. El propio texto aclara que no era parte del engranaje de seguridad y que lo de “doble oficial” pertenece más a leyendas urbanas que a una evidencia comprobable. Eso sirve para separar “sosias escénico” de “señuelo operativo”. A estos, indudablemente, se les habría escapado el actor Armando Roblán, conocido por su caracterización de Fidel en teatro y TV en Miami.
Con Raúl Castro, el tema se ha movido históricamente en el terreno de la especulación pública, alimentada por apariciones televisivas que muchos consideraron extrañas, sin que exista documentación sólida que pruebe el uso de un sustituto. Con él, lo que domina es la sospecha pública y el comentario de redes cuando aparece en televisión con rasgos, postura o movilidad que a la gente le resultan raros. Hay publicaciones (y videos) que especulan con “maniquí”, “doble” o “clon”. En cuanto a Miguel Díaz-Canel, los supuestos “dobles” pertenecen al ámbito del choteo viral: parecidos difundidos en TikTok y redes sociales, sin respaldo factual, como ese “doble” encontrado en la guagua, y que una internauta en redes dijo conocerlo bien de cerca. «Es mi vecino, muy buena persona, católico», dejó dicho en una publicación de El Lumpen.


















