El actor Kiefer Sutherland fue arrestado en Los Ángeles tras un altercado con un conductor de servicios de transporte por aplicación en Hollywood, un caso que la policía describe como una agresión física acompañada de amenazas. La detención ocurrió después de que agentes del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) respondieran a una llamada cerca de las 12:15 a. m. en el área de Sunset Boulevard y Fairfax Avenue, una intersección con alto flujo nocturno en la ciudad.
De acuerdo con la versión policial difundida por medios estadounidenses, los agentes determinaron en el lugar que Sutherland ingresó al vehículo, se produjo una confrontación y el conductor habría sido atacado físicamente. La misma fuente indica que, además del contacto físico, el actor habría proferido “amenazas criminales”, una figura que en California se procesa bajo el marco del Código Penal 422.
Las autoridades señalaron que el conductor no presentó lesiones que requirieran atención médica en el sitio. Ese punto ha sido repetido en reportes coincidentes de agencias y prensa local, que subrayan que la respuesta policial se centró en el componente de amenaza y en la presunta agresión.
Sutherland, de 59 años, fue trasladado y fichado, y posteriormente quedó en libertad tras pagar una fianza de 50.000 dólares, mientras la investigación permanece abierta en la división de Hollywood del LAPD. Según los reportes, el caso tiene una fecha inicial de comparecencia fijada para el 2 de febrero en la Corte Superior del Condado de Los Ángeles.
Hasta el momento, no se ha informado públicamente de una versión del actor sobre lo ocurrido en el interior del vehículo ni del detalle exacto que detonó la discusión. Medios de entretenimiento y agencias de noticias indicaron que representantes de Sutherland no habían emitido comentarios al cierre de sus publicaciones.
La noticia reaviva el foco sobre un intérprete con una carrera extensa en cine y televisión, conocido globalmente por “Jack Bauer”, por su papel en la exitosa y maratónica «24 Hours», pero que ahora enfrenta un proceso en el que, por el momento, el punto central es la narrativa policial de una agresión breve y unas amenazas consideradas penalmente relevantes.

















