La mañana que debía estar marcada por flores, recuerdos y canciones terminó convertida en una escena de dolor e indignación. En el día en que habría cumplido 64 años el querido salsero Paulo FG, su familia denunció públicamente un acto de vandalismo contra su tumba en el Panteón del Ministerio de Cultura, en La Habana, un hecho que ha estremecido a seguidores, músicos y ciudadanos dentro y fuera de la Isla.
La denuncia fue realizada por su hijo menor a través de redes sociales, donde compartió imágenes del daño causado: la imagen del artista arrancada, la lápida violentada y el lugar de descanso del músico profanado. “Es un golpe durísimo constatar la falta de respeto y la ausencia total de valores humanos en quienes cometieron este acto”, escribió GP Fernández en Facebook.
Paulo FG, conocido como El Sofocador, no fue un músico más. Fue una de las voces que marcó la evolución de la salsa cubana desde los años 90, un artista que llenó pistas de baile, estadios y corazones, y que llevó la música cubana contemporánea a escenarios internacionales. Su carisma, su potencia vocal y su capacidad de reinventarse lo convirtieron en una figura imprescindible dentro del panorama musical de la Isla.
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Por eso, lo ocurrido no se percibe solo como una afrenta a su familia, sino como un ataque directo a un símbolo cultural. “Es inaceptable que una figura como él no tenga la seguridad mínima garantizada en el cementerio. Este ataque no es solo contra una tumba, es un ataque a nuestra cultura y a la memoria de un hombre que amaba y era querido por su pueblo”, denunció su hijo, exigiendo a las autoridades una investigación inmediata y garantías mínimas de seguridad en un espacio que debería ser sagrado.
La fecha del acto agrava aún más el dolor: ocurrió precisamente el día de su cumpleaños, cuando muchos seguidores pensaban acercarse a rendirle tributo. En vez de velas, flores y mensajes, se encontraron con un escenario de destrucción que ha generado una ola de indignación en redes sociales, donde fanáticos, artistas y ciudadanos han alzado la voz exigiendo respeto, justicia y protección para los espacios que guardan la memoria de quienes hicieron historia.
“A los fanáticos de mi padre, a los seguidores de El Sofocador, sé que ustedes no se quedarán callados”, escribió su hijo. “Les pedimos su apoyo para denunciar este atropello. Mantengamos vivo su legado con dignidad y exijamos el respeto que se merece”.

















