The New York Times publicó este lunes un extenso reportaje sobre los miles de millones de dólares en propiedades que el régimen cubano confiscó tras la revolución de 1959 y que nunca compensó. Con Cuba en colapso y EE.UU. negociando en secreto con La Habana, el tema ha resurgido con fuerza — y esta vez podría estar en la mesa.
Ceremonias de santería en La Habana pidieron paz ante tensiones con EE.UU., mientras en Washington avanza el posicionamiento legal de corporaciones por Cuba.
El diálogo público entre Washington y el gobierno en funciones de Venezuela reaviva comparaciones inevitables en Cuba: qué significaría para la isla un escenario de relaciones estables con EE.UU. y un eventual fin del embargo, en términos de comercio, financiamiento y vida cotidiana.
La administración Trump presentó un escrito ante la Corte Suprema en el caso Exxon Mobil vs. Corporación CIMEX y otras entidades cubanas, en el que reclama que la Ley Helms-Burton permita demandar directamente a empresas del Estado cubano por propiedades confiscadas, sin el paraguas de inmunidad soberana que les reconocen otras leyes federales. El gesto reabre el pulso jurídico y político por las expropiaciones de 1960 y coloca a Washington, otra vez, del lado de quienes buscan castigar económicamente al régimen.
Corte Suprema de Estados Unidos analiza la demanda de Exxon Mobil Corp. contra las empresas estatales cubanas Corporación CIMEX S.A. y la Unión Cuba-Petróleo (CUPET).