El capitán de un vuelo de Air Canada Express, operado por PAL Airlines, sufrió una aparente convulsión en pleno vuelo. Varios pasajeros lo sujetaron con cinturones de seguridad durante 40 minutos mientras el copiloto desviaba la aeronave a Boston.
La familia Rodaz, vinculada a la vida cultural de Miami, pide apoyo tras el paro cardíaco de su hija Rachel, madre de tres niños. Permanece en coma desde finales de noviembre y una campaña en GoFundMe busca cubrir costos médicos mientras sus padres se turnan entre el hospital y el cuidado de los menores.
Mientras no existan datos oficiales ni auditorías transparentes sobre lo ocurrido, el nombre de Yaniela seguirá convertido en símbolo: el de una muerte joven que, según los testimonios, no fue inevitable, sino consecuencia de un sistema sanitario que hoy “no tiene nada”. Su despedida deja una lección amarga: en Cuba, para demasiadas familias, enfermar no es solo un riesgo clínico, sino una ruleta de escasez. Y contra eso no basta el heroísmo de los médicos; hacen falta insumos, protocolos, transporte, verdad y responsabilidades.