Ninguna está hablando de geopolítica. Ninguna menciona el embargo, ni a Biden, ni a Trump, ni a los «grupos subversivos» que aparecen en el noticiero estatal como explicación de todo lo que falla. Las dos hablan de comida, de luz, de dignidad básica. De lo que cualquier gobierno en cualquier parte del mundo tiene la obligación de garantizar.
La distribución de leche descremada en polvo comenzó en el municipio habanero de Cotorro, parte de un cargamento de 760 toneladas enviado por los gobiernos de México y Uruguay. El donativo beneficiará a niños de entre uno y seis años y embarazadas, pero expone una vez más la incapacidad del Estado cubano de garantizar alimentos básicos sin apoyo externo.
No hay pan en la bodega de Ciego de Ávila. La harina se fue a hacer dulces. Y mientras tanto, la ONEI publicó que en 2025 Cuba produjo más cerveza y más alcohol que el año anterior. Las prioridades están claras, aunque nadie en el régimen las quiera defender en voz alta.
México donó casi 35 millones de dólares a Cuba para autosuficiencia alimentaria, casi el doble de lo que destina a apoyar el empleo en su propio país. Mientras tanto, Cuba produce un 63% menos arroz que en 2018 y volvió a arar con bueyes. El economista Pedro Monreal califica de "irracional" que el régimen siga priorizando hoteles vacíos sobre la agricultura.
El hombre aparece hurgando en una caja, agarrando algo que no se sabe qué es y se lo lleva a la boca para comer. No es el primero en ser captado así, y eso lo hace más devastador.
La Defensa Civil pidió a las familias cubanas preparar mochilas con enlatados, galletas y cereales. Las redes explotaron con una sola pregunta: ¿de dónde?