En pleno duelo por su madre, Eduardo Antonio decide seguir cantando. “El Divo ahora más que nunca necesita del amor, el cariño y el aplauso de su público”, dice el comunicado.
Gio tiene apenas 30 años y toda una vida musical por delante. Su caso ha despertado una ola de cariño que traspasa fronteras y revive una de las verdades más hondas de la comunidad cubana: cuando uno cae, el resto extiende la mano.