Leidys Barrabí, una madre cubana de 25 años que levantó un salón de belleza en Miami, recibió una orden de deportación tras cuatro años en Estados Unidos. El caso vuelve a exponer el limbo legal de miles de cubanos que ingresaron con el formulario I-220A.
La Junta de Apelaciones de Inmigración resolvió que no pagar la tarifa anual de asilo de 102 dólares no elimina automáticamente otras formas de protección migratoria. El caso partió de la apelación de una cubana y funciona como precedente nacional.
Un juez de Orlando otorgó la residencia permanente a un cubano con formulario I-220A, en una decisión que la abogada Liudmila Armas Marcelo calificó como "super rara" en el clima legal actual. La letrada celebró el fallo pero advirtió de inmediato: no es un bailable, el gobierno puede apelar, y cada caso es diferente. Lo que sí es seguro, dice, es que cada victoria como esta acerca al BIA a tener que pronunciarse definitivamente sobre la situación de miles de cubanos.