Gretel, una joven cubana de 26 años diagnosticada con esquizofrenia paranoide, vive encerrada en una habitación con rejas en su hogar en Velasco, Holguín. Su familia ha hecho un llamado urgente por ayuda ante la escasez de medicamentos y el abandono institucional. El caso, visibilizado por el activista Noly Blak, expone una crisis de salud mental que el propio gobierno ha reconocido pero no ha logrado atender.
Cuba aprobó nuevas reglas para el Sistema de Atención a la Familia que permiten incorporar prestadores no estatales al servicio destinado a adultos mayores, personas con discapacidad y familias vulnerables. La normativa exige dos ingestas diarias y contempla entregas de alimentos a domicilio para quienes no puedan desplazarse hasta los establecimientos.
Memeño tiene nombre, edad, historia y hambre. El post que lo visibiliza no resuelve el problema, pero lo pone en agenda. A partir de ahí, la pelota rebota entre vecinos, iglesias, colectivos, autoridades locales y quien pueda articular la ayuda real: techo, comida, tratamiento —si lo requiere— y, sobre todo, dignidad.
Se siguen multiplicando las denuncias ciudadanas que evidencian el grado de abandono que sufren tanto las calles como las personas en diversas provincias del país.