La red de estaciones del Servicio Sismológico Nacional Cubano registró un terremoto perceptible a las ocho y cincuenta y cinco de la noche de este 18 de marzo.
El fenómeno fue localizado en los 19.83 grados de latitud norte y los -74.35 grados de longitud oeste, a una profundidad de diez kilómetros y con una magnitud de 4.6, a 39 kilómetros al suroeste de Maisí, provincia de Guantánamo.
Según las autoridades cubanas, hasta las nueve y treinta de la noche del miércoles se habían recibido reportes de perceptibilidad de algunas localidades de las provincias de Guantánamo, Holguín y Santiago de Cuba.
De acuerdo con lo que precisó en redes sociales Enrique Diego Arango Arias, director del Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas, se trata del sismo perceptible número cinco del año en Cuba y una réplica del sismo de 6.0 grados de magnitud reportado en la madrugada del martes 17 de marzo.
El propio Arango Arias había informado que hasta las seis de la mañana del miércoles se había registrado un total de 620 réplicas del terremoto del día anterior, localizado al sureste de la localidad de Imías, también en Guantánamo.
El experto explicó entonces que después de un terremoto de tan grande magnitud era normal que continuaran ocurriendo réplicas en la zona de ruptura.
“La cantidad y la duración de réplicas después ocurrir un terremoto moderado o fuerte es proporcional a su magnitud, mientras más fuerte es el terremoto, es más grande la zona de ruptura y por tanto las réplicas van a estar ocurriendo hasta que esa zona de ruptura se acomode”, puntualizó.
“No se puede perder la percepción del peligro y el riesgo sísmico en ninguna zona de actividad sísmica importante y mucho menos en la región suroriental”, advirtió.
Pero lo peor es que estos fenómenos se dan en medio de una profunda crisis. “Ah, por eso es que no hay corriente”, fue la irónica reacción de un usuario a la noticia en Facebook.
El primero de los fuertes sismos registrados como perceptibles esta semana ocurrió durante un apagón general, el sexto que ocurre en año y medio en Cuba.
Antes de esta nueva “desconexión total”, la situación ya era crítica en la isla, con apagones de unas 15 horas diarias en La Habana y varias días continuos sin corriente en otras provincias.




















