La destacada dupla cubana de voleibol de playa integrada por Noslén Díaz y Jorge Luis Alayo decidió romper sus vínculos con el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (Inder).
Según reveló Martí Noticias, la decisión se debe a un conflicto entre los atletas y la entidad que rige el deporte en la isla por el pago de 107 mil dólares en premios obtenidos en torneos internacionales.
Dicha cifra corresponde a competiciones en las que la pareja ha tenido destacados resultados, pero que no les habría sido entregada.
La noticia fue difundida por el periodista Robert García del Corral en su página de Facebook, luego de que el entrenador de ambos, Francisco Álvarez Cutiño, confirmara la decisión de los ocupantes de la novena plaza en los Juegos Olímpicos de París 2024 de separarse de la selección nacional.
Aunque inicialmente solo Alayo había solicitado la baja, semanas después Díaz tomó la misma decisión, marcando el fin de su etapa bajo la estructura oficial del deporte cubano.
Tras la salida de su compañero, Díaz, de 23 años, había primero anunciado que se mantendría representando a la isla en torneos internacionales. Un mes después de la ruptura de Alayo con la Federación Cubana, Díaz también solicitó su desvinculación de la entidad.
Díaz y Alayo, actualmente décimos en el ranking mundial y considerados la mejor dupla en la historia del vóley playero cubano, lograron importantes títulos en el Pro Tour Mundial, la Supercopa de Rusia y los Juegos Centroamericanos y del Caribe.
Tras una excelente actuación en la justa olímpica de París 2024, la dupla se concretó con sobresalientes desempeños en el circuito mundial, que incluyó la inédita coronación en el Torneo Élite 16 desarrollado en Guadalajara, México.
Durante la cita celebrada en noviembre pasado en la ciudad australiana de Adelaida, Díaz y Alayo consiguieron avanzar por primera vez a la fase de octavos de final de un campeonato mundial.
Según Díaz, natural de Mayabeque, la salida de su compañero no tenía como base supuestas inconformidades con el cobro de los premios ganados en el circuito mundial.
El propio Alayo explicó que se trataba de un “paso profundamente pensado”, para encaminar un “nuevo proyecto de vida” a partir del deseo de jugar otra vez voleibol de sala, donde dio los primeros pasos.
















