La denuncia comenzó a circular este 12 de enero desde Campechuela, en la provincia de Granma, y en pocas horas se convirtió en uno de esos relatos que, por su gravedad, obligan a separar lo comprobable de lo testimonial sin quitarle peso a lo ocurrido. Según versiones atribuidas a estudiantes y maestros del Instituto Preuniversitario Antonio Maceo, el director del centro habría pronunciado en un matutino una amenaza explícita: que, ante un supuesto ataque del “imperialismo”, los estudiantes que estuvieran “en contra de la Revolución y en favor de los EE.UU.” serían “fusilados”. La frase ha sido reproducida en publicaciones de La Tijera News y luego replicada por otras plataformas y cuentas en redes.
La escalada del caso no se limitó al contenido. En un segundo post, La Tijera aseguró haber recibido fotografías e información adicional que permitirían “identificar” al funcionario señalado. Ahí aparece el nombre completo con el que ha estado circulando desde entonces: William Peña Peña, presentado como director del centro, militante del Partido Comunista y miembro de las Brigadas de Respuesta Rápida en el municipio. Esas afirmaciones, según el propio medio, forman parte de datos aportados por seguidores y “fuentes” y estarían en proceso de verificación editorial.
Varios sitios digitales recogieron la denuncia y también difundieron el nombre del director, con el mismo cuidado verbal: “habría dicho”, “presuntamente”, “según testimonios”. En esas réplicas se subraya un elemento clave: el escenario es una institución educativa y el público serían adolescentes, muchos de ellos menores de edad, lo que convierte el hecho en algo más que una salida de tono política. La acusación describe un uso de la violencia simbólica como disciplina: no una consigna, sino una amenaza de muerte pronunciada desde una posición de autoridad escolar.
Hasta el momento, no se ha encontrado una respuesta pública verificable del Ministerio de Educación o de autoridades provinciales sobre el caso, al menos en las publicaciones que han impulsado la historia.
Mientras tanto, en redes han aparecido llamados a que los padres pidan explicaciones formales en el centro y a que se investigue la veracidad de la frase y el contexto exacto en que fue dicha. En un país donde el matutino sigue siendo un espacio de control político, la diferencia entre “disciplina ideológica” y amenaza directa puede ser el límite entre propaganda y delito.

















