La Administración de Donald Trump ha exigido a la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez cooperación judicial para entregar a la justicia a nueve figuras clave del chavismo, entre ellas Nicolás Ernesto Maduro Guerra, hijo del exmandatario Nicolás Maduro, preso en Nueva York bajo diferentes cargos relacionados con el tráfico de drogas y de armas.
Aunque la Constitución venezolana prohíbe la extradición de nacionales, Washington ha diseñado un esquema que, en la práctica, apunta a la entrega o traslado de personas consideradas piezas relevantes en investigaciones por narcotráfico, corrupción y blanqueo de capitales. La palabra “extradición” se evita cuidadosamente. El objetivo es el mismo: acceso judicial real, de acuerdo al diario español ABC.
Para poner a estas figuras claves del chavismo en manos de la justicia, EE.UU. plantea expulsiones administrativas, salidas pactadas, traslados por razones de seguridad, detenciones temporales con acceso a interrogatorios, entrega de documentación clave o capturas si los investigados abandonan el país.
El antecedente más citado es el de Alex Saab, detenido en Cabo Verde en 2020, posteriormente trasladado a Miami y más tarde indultado por Joe Biden.
Para fiscales estadounidenses, el perfil de Nicolás Ernesto Maduro Guerra no es solo simbólico o familiar. Es, según fuentes conocedoras de las conversaciones, una pieza con potencial valor patrimonial y documental, con acceso a comunicaciones, estructuras financieras y redes que podrían ayudar a reconstruir el circuito de contratos y activos investigados, añade ABC
Su eventual entrega —directa o indirecta— supondría un paso político de enorme calado. No solo implicaría cooperación judicial, sino también una señal de ruptura o redefinición interna dentro del poder venezolano, explicó la publicación.

















