La querida creadora de contenido cubana Milena Sánchez, radicada en Miami y conocida popularmente como Milenita, regresó por sorpresa a Cuba para pasar el fin de año en compañía de su mamá. La influencer recreó uno de los videos que la convirtió en un fenómeno viral en mayo de 2025: la llegada a su humilde casita en un pueblo de Matanzas.
Después de un tiempo sin poder viajar, la joven creadora de contenido regresó a Cuba para reencontrarse con su familia y, en especial, con su mamá, a quien tanto ella como sus seguidores llaman la “mimi”.
El momento quedó registrado en un video que rápidamente comenzó a circular en Instagram y TikTok. En las imágenes se ve a Milenita entrando a la casa familiar y fundiéndose en un abrazo largo, apretado, de esos que dicen todo sin palabras. La mimi, entre risas nerviosas y lágrimas contenidas, la aprieta como si temiera que fuera un sueño. No exageraba: según contó la propia influencer, su abuela “no se creía que yo estaba de verdad ahí”.
“Pasé el mejor 31 de diciembre de mi vida porque lo pasé con ellos”, escribió Milenita junto al clip, dejando claro que este viaje no fue un simple paseo de fin de año, sino una decisión profundamente emocional. “Tenía que ir a verlos. Los momentos en la vida son únicos e irrepetibles”, añadió, dejando ver que el regreso a casa fue una necesidad del alma.
La escena tocó fibras sensibles en su comunidad digital, formada en gran parte por cubanos que saben bien lo que significa la distancia, los años sin verse, las videollamadas que intentan llenar vacíos. En cuestión de horas, el video se llenó de mensajes de felicitación, agradecimiento y hasta confesiones de quienes sueñan con vivir un reencuentro similar. No es para menos: Milenita suma casi 140 mil seguidores en Instagram y cerca de cinco millones de “me gusta” en TikTok, una audiencia que la acompaña no solo por su humor, sino por la honestidad con la que comparte su vida.
Su popularidad despegó en mayo de 2025, cuando otro video grabado junto a su madre en una playa cubana se volvió viral. Aquella escena cotidiana, cargada de espontaneidad, superó el millón de vistas y marcó un antes y un después en su presencia digital. Desde entonces, Milenita ha mostrado que detrás de las risas hay una joven con una historia compleja y una formación sólida: estudia medicina, un detalle que sorprendió a muchos de sus seguidores.
Ese contraste entre la chica divertida de los videos y la futura doctora ha sido parte de su encanto. A eso se suman otras facetas menos conocidas: su interés por la cultura japonesa, su facilidad con el idioma y, más recientemente, su incursión en el canto.
Pero más allá de talentos y cifras, el video del reencuentro con la mimi recordó algo esencial: detrás de cada creador hay una familia, una casa, un lugar al que siempre se quiere volver. Y en el caso de Milenita, ese regreso no solo fue viral, fue profundamente humano.

















