La portera cubana Danielys Herranz está firmando una temporada de estreno en el balonmano italiano que ya le dejó un reconocimiento poco común para una recién llegada: su nombre aparece entre las candidatas a mejor guardameta del curso en la Serie A1 2025-26, una nominación impulsada desde el propio circuito competitivo, con votación combinada entre entrenadores y público, según la convocatoria difundida en redes por cuentas que siguen el rendimiento de atletas cubanas en el exterior.
Herranz, matancera de 27 años, milita en el HAC Nuoro (Sardegna), un club que en el último tiempo ha vuelto a colocar su nombre en el mapa nacional y que compite en un entorno donde el puesto de portera suele decidir partidos cerrados: pocos goles, posesiones largas, y una exigencia táctica que castiga cada distracción.
En ese contexto, que una extranjera en su primer año se instale en la conversación de “la mejor del campeonato” no habla solo de reflejos; habla de adaptación, lectura de juego y continuidad semanal, que es lo que más cuesta cuando cambias de liga, idioma y sistema de entrenamiento.
Así estaba en diciembre, en el Top 4.
La nominación, además, funciona como termómetro de otra cosa: el peso real que están ganando deportistas cubanas cuando salen a competir sin el corsé del calendario doméstico y encuentran una estructura profesional estable. En la portería se nota rápido: más volumen de tiros de calidad, análisis de rivales, sesiones específicas, y una cultura de detalle que, cuando cuadra con el perfil de la atleta, acelera el salto.
En paralelo, el nombre de Herranz viene acompañado de un dato que se ha repetido en estos días entre páginas deportivas: su producción internacional reciente, marcada por un Mundial 2025 donde habría terminado entre las porteras con más intervenciones, es parte del relato que sostiene la candidatura y que explica por qué el reconocimiento no suena a “racha”, sino a tendencia.
Si el voto popular y el de los técnicos termina premiándola o no, es lo de menos frente a lo esencial: Danielys Herranz ya entró en la conversación grande de su liga, y eso, para una portera cubana en Italia, es una señal deportiva y también de época.


















