Dentro de El Rancho de Destino, Kenny Robert dejó a un lado el chucho y se fue directo a lo que le está pesando: la sensación de estar compitiendo con el ánimo por el piso. En un mensaje mirando a cámara, el creador cubano habló sin maquillaje sobre su bajón en el ranking y, sobre todo, sobre la decepción que le provoca sentir poco respaldo desde fuera, incluso de gente que él pensaba “de los suyos”.
Kenny puso números a su frustración para que no quedara como drama sin base: “Yo estaba en la tabla en el número cinco, luego pasé al seis y hoy estoy en el ocho”, contó. Y enseguida aclaró que no está exigiendo devoción ciega, pero sí le pesa la presión del formato.
“No es obligatorio que la gente te apoye, pero uno siente la presión. Estoy desesperado. Solo pido apoyo a los negocios con los que trabajo y mis amistades, no quiero salirme de la competencia”, dijo, visiblemente afectado.
La confesión corrió rápido por redes y no tardó en llegar una de las reacciones más comentadas: Samantha Hernández salió a respaldarlo con un texto fuerte, de esos que ponen nombres en el aire sin decirlos.
“Yo soy testigo de cuántas ‘amigas’ y negocios lo buscan cuando les conviene. A veces hasta les hace trabajos sin cobrar, y ninguno ha sido capaz ni de llamar a su mamá para saber cómo está”, escribió. Luego apretó más donde duele: “Todo el que conoce a Kenny sabe que su madre es su vida, y que son ellos dos solos. Me atrevo a decir que es de los pocos reales en ese rancho… y el rancho le quedó grande.”
Ese comentario encendió el apoyo público. En los replies aparecieron mensajes como “Team Kenny siempre”, “Él no merece sentirse así” o “Sus verdaderos seguidores estamos contigo”, mientras otros apuntaban a un detalle que muchos olvidan cuando hablan de “apoyar”: buena parte del público de Kenny está en Cuba y no siempre puede participar económicamente en dinámicas de pago o donaciones del programa.
Aun con el bajón y la presión, Kenny se mantiene como uno de los concursantes con más cariño alrededor. Su manera de mostrarse, constante, cercana, sin mucha pose, lo sostiene dentro del reality como una figura genuina, incluso en los días en que el ranking no acompaña y las emociones se sienten más grandes que la competencia.

















