El cielo cubano se queda cada vez más vacío. En una estocada directa al corazón de la industria turística, vital para la maltrecha economía de la Isla, las principales aerolíneas rusas han decidido poner pies en polvorosa ante la incapacidad de Cuba para garantizar el suministro de combustible para aviones.
Lo que comenzó como una alerta de escasez ha escalado a un operativo de evacuación que deja al destino Cuba en un aislamiento aéreo sin precedentes recientes.
La noticia, confirmada por agencias como Reuters y France24, sitúa a las compañías Rossiya (filial de Aeroflot) y Nordwind (Severny Veter) en una carrera contra el reloj. La agencia reguladora de la aviación civil de Rusia, Rosaviatsia, ha sido tajante: sus aviones volarán a la Isla únicamente para recoger a sus nacionales.
Según el cronograma previsto, el retorno de los veraneantes se ejecutará “en los próximos días”. Una vez que los turistas rusos estén a salvo en casa, las rutas quedarán suspendidas de forma indefinida hasta que amaine la crisis de combustible para aeronaves.
Rusia no es la única en marcar distancia. El gigante Air Canada ya anunció un movimiento similar: enviará naves vacías para rescatar a miles de pasajeros varados, suspendiendo sus operaciones con el país caribeño al menos hasta el próximo 11 de marzo.
Por su parte, las españolas Iberia y Air Europa intentan mantener el puente aéreo, pero a un costo operativo mayor, recurriendo a escalas técnicas en terceros países para poder repostar y garantizar el regreso de sus aviones.
Aunque la fragilidad energética de Cuba es un mal crónico, el punto de quiebre actual tiene un trasfondo geopolítico de alto voltaje. Tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, la administración de Estados Unidos ha bloqueado el envío de crudo desde Venezuela, dejando a la Isla sin su principal pulmón energético.
La presión de Washington no se ha quedado ahí. Con la amenaza de imponer aranceles a cualquier nación que intente socorrer al régimen cubano con petróleo, incluso aliados recientes como México han optado por retirar su respaldo, dejando a la mayor de las Antillas en un escenario de desabastecimiento límite.
Sin petróleo venezolano, sin el apoyo mexicano y ahora con las aerolíneas suspendiendo vuelos, el panorama para el turismo y la sociedad cubana se asoma a un abismo de parálisis total.




















