Emilio Frías lanza duras críticas a los abakuás: “No creo en ecobio” que no sea “buen hombre”

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Este 6 de enero, principal fecha que celebra la religión Abakuá, el cantante cubano Emilio Frías, uno de sus miembros, ha hablado sobre la crisis que atraviesa este sociedad secreta masculina de origen africano en la isla.

“En tiempos donde nuestra religión sufre duramente una desmembración y pasa por uno de sus peores momentos”, el líder de la orqueta El Niño y La Verdad exhortó a sus hermanos abakuás, tanto a “los que llevan años” como a “los nuevos que están llegando”, a que “sean mejor hombre porque solo así serás grandes religiosos”. 

“Para ser Abakuá hay que ser hombre, pero para ser hombre no hay que ser Abakuá. ¿Cuántas veces escuchamos esta frase si viviste desde niño dentro de esta o cerca de algún familia o amigo que pertenecía a la religión? ¿Pero alguna vez lo entendiste?”, reflexionó en redes sociales el músico radicado hace casi dos años en Miami, Florida.

“Ser hombre es la condición más grande que puede tener un varón. Los códigos de honor que rigen a un hombre van por encima de cualquier creencia y religión. Ser hombre, o mejor, un buen hombre es un requisito que si hoy tuviera nuestra religión, no estaríamos como estamos”, explicó sobre los estándares que, según él, no se respetan hoy dentro de la religión Abakuá. 

“Ser buen hijo, buen padre, buen esposo, buen hermano, son conceptos básicos de un buen hombre. No hay que ser abakuá. Ser abakuá es solo un título, una consagración, que muchos llevamos con orgullo, pero hoy día la distorsión de la realidad y de los conceptos se pierden cada día más”, lamentó. 

“No existe un buen abakuá en el mundo que no sea un buen hombre. Yo en lo personal, no creo en nada que esté desconectado de las buenas costumbres. No creo en guapo. No creo en sabio. No creo en asesinos ni presidiarios. No creo en ecobio (hermano). No creo en ninguno que antes no lleve bien puesto el título de ‘buen hombre’, las palabras que hoy no abundan ni en (la religión Abakuá) ni en la vida”, concluyó al felicitar a “todos los ‘Hombre Libres y de Buenas Costumbres’, que son Ecoria Enyene Abakua, Erendio Abasí Abome”.

En cualquier caso, los abakuás, una sociedad fraternal creada por esclavos de la etnia carabalí a mediados del siglo XIX en el poblado habanero de Regla, que se extendió rápidamente por La Habana, Matanzas y Cárdenas, siempre han tenido mala fama. 

Ni siquiera el estricto código de conducta que se exigía a sus miembros y que hizo que la sociedad abakuá fuera llamada “la masonería de los negros” hizo que dejaran de ser mal vistos. 

Tanto por el carácter secreto de la asociación fraternal como por los prejuicios racistas, desde el tiempo de la Colonia y de la República, los abakuás, conocidos despectivamente como ñáñigos, tuvieron mala fama. 

Después de 1959, siguieron siendo vinculados a la marginalidad y al delito, pero más por razones de índole ideológica.

Hubo una época en que ser abakuá era un agravante si de aplicar la Ley de Peligrosidad se trataba.

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