La falta de agua potable vuelve a golpear a Matanzas en un escenario que vecinos describen como insostenible. Una publicación en redes sociales de la usuaria Mary Horta Hernández alerta que en algunas zonas de la ciudad llevan hasta cinco días sin suministro, mientras persisten apagones prolongados y acumulación de desechos, condiciones que, advierten, pueden favorecer brotes de enfermedades.
“Necesitamos agua para vivir”, escribió Horta Hernández, quien señaló además la preocupación por un posible aumento de casos de hepatitis ante la falta de higiene básica. A ese panorama se suman cortes eléctricos que en algunos puntos superan las 36 horas, lo que agrava la imposibilidad de bombear agua o conservar alimentos.
Los testimonios que acompañan la denuncia no apuntan a un caso aislado. Residentes de distintas áreas de Matanzas y otras provincias reportan situaciones similares. “Nosotros ya llevamos más de 30 horas sin luz”, escribió un usuario, mientras otra vecina aseguró que en su vivienda el servicio de agua lleva prácticamente un año intermitente o inexistente.
La combinación de basura acumulada, aguas residuales y escasez de agua corriente aparece como una constante en los comentarios. “No hay ni para las necesidades elementales del hogar”, resume una residente, que describe calles afectadas por vertimientos y condiciones sanitarias precarias.
En medio de estas denuncias, algunos usuarios mencionaron la reciente visita a la provincia de la vice primera ministra Inés María Chapman, donde —según información oficial— se abordó la situación del abasto de agua. Sin embargo, los comentarios reflejan escepticismo sobre el impacto real de estas reuniones. “No creo que las justificaciones resuelvan nada”, señala uno de los participantes en la conversación.
La crisis también ha generado cuestionamientos sobre la gestión de recursos. Algunas voces apuntan a la falta de prioridad en sistemas de bombeo frente a la distribución de paneles solares en otros sectores, mientras otros señalan la ausencia de soluciones sostenidas en el tiempo.
En paralelo, el tono de las reacciones refleja desgaste. Más allá de las críticas puntuales, lo que predomina es la sensación de abandono ante problemas que se repiten sin una respuesta efectiva. “Totalmente desprotegidos”, resume una usuaria. Otra lo describe como “insostenible”.
El problema del agua en Matanzas no es nuevo y nuestro medio ya había advertido desde junio de 2025 sobre una crisis severa con el agua en la provincia, especialmente en zonas como Cárdenas, donde vecinos describían la rutina diaria de cargar cubos, trasnochar esperando un hilo de agua y vivir en una situación que el propio medio calificó como estructural. Aquella nota planteaba que la escasez de agua no era un episodio puntual, sino un problema sostenido que ya estaba alterando la vida cotidiana de la población matancera.
noticia relacionada: Crisis con el agua en Matanzas: «Un poco más y estamos en Gaza, pero sin bombas»
Meses después, en octubre de 2025, el tema volvió a la palestra pública al abordarse la compleja situación epidemiológica en Matanzas y provincias vecinas. En esa otra publicación, nuestro medio vinculaba los reportes de fiebre, diarreas, hospitales bajo presión y circulación de arbovirosis con un cuadro más amplio de basura acumulada, apagones, falta de fumigación y graves problemas de suministro de agua. Ese antecedente le da peso a la alerta que hoy lanzan vecinos en redes: la falta de agua en Matanzas no solo afecta el día a día, también se percibe como un factor de riesgo sanitario en una provincia que ya venía arrastrando señales de deterioro.
noticia relacionada: Situación epidemiológica en Mtzas y provincias vecinas es cada día más preocupante
Ahora, coincide todo: apagones prolongados, fallas en el bombeo y deterioro de las condiciones sanitarias está elevando la presión sobre la población. En ese contexto, la preocupación por posibles brotes de enfermedades empieza a aparecer con más frecuencia en las denuncias ciudadanas.
Por ahora, no se ha informado públicamente sobre un plan concreto que permita restablecer de forma estable el servicio en las zonas más afectadas. Mientras tanto, la situación sigue marcada por cortes prolongados, soluciones parciales y una demanda que se repite en cada comentario: acceso al agua en condiciones básicas para la vida diaria.




















