El asesinato de Rolando Jiménez Mora, joven natural de Las Tunas conocido como Roly, ha provocado una fuerte reacción en redes sociales y un renovado debate sobre la violencia creciente en La Habana. Según la información difundida por Nio reportando un crimen, Rolando fue atacado con un arma blanca en las inmediaciones de una discoteca, cuando regresaba a la vivienda donde estaba rentado.
De acuerdo con los testimonios recogidos, el ataque ocurrió en la noche del viernes. Tras ser apuñalado, vecinos del lugar acudieron en su auxilio. A pesar de la gravedad de las heridas, el joven logró trasladarse por sus propios medios hasta una unidad cercana de la Policía Nacional Revolucionaria, donde finalmente falleció poco después.
Hasta el momento, no se ha confirmado la identidad de los agresores ni se han ofrecido detalles oficiales sobre las circunstancias exactas del crimen. Tampoco se ha esclarecido qué ocurrió con las personas que acompañaban a Rolando en ese momento, un punto que ha generado múltiples cuestionamientos entre los usuarios. Algunos califican el relato de incoherente, otros exigen una investigación más transparente.
Familiares del joven denuncian además demoras en el traslado del cuerpo a Las Tunas, lo que ha profundizado el dolor y la incertidumbre. En los comentarios, una tía del fallecido describió la espera como una tortura emocional, mientras la familia exige justicia y respuestas claras.
La reacción en redes fue inmediata y masiva. Muchos usuarios describen a La Habana como una ciudad peligrosa, especialmente para quienes llegan de otras provincias buscando oportunidades. Otros apuntan directamente a la ausencia policial, la falta de control en zonas nocturnas y la debilidad del sistema judicial como factores que alimentan la impunidad.
Algunos comentarios comparan la situación actual con escenarios de violencia extrema, señalando que salir de noche se ha convertido en un riesgo constante. Otros recuerdan que estos hechos ya no son excepcionales, sino parte de una rutina que se repite con alarmante frecuencia.
Mientras tanto, el caso de Rolando Jiménez Mora permanece rodeado de preguntas sin respuesta. Para muchos, su muerte simboliza el colapso de la seguridad ciudadana y la sensación de abandono que enfrentan miles de cubanos en las calles del país.


















