La activista cubana Anna Sofía Benítez Silvente, conocida en redes como Anna Bensi, denunció que su cuenta de WhatsApp fue suspendida sin explicación, en medio del aumento de la presión que asegura estar sufriendo por parte de las autoridades en Cuba.
“Hoy me levanté y me encontré con la ‘sorpresa’ de tener mi WhatsApp suspendido. No me deja iniciar sesión; cuando pido el código no llega a mi número”, escribió en Facebook. Según explicó, otras personas pueden enviarle mensajes, pero ella no puede acceder a la aplicación, lo que le impide comunicarse con normalidad.
Benítez no es una usuaria cualquiera. En los últimos meses ha ganado visibilidad por sus denuncias sobre la situación en la isla y ha sido objeto de citaciones policiales y restricciones de movimiento, según han reportado medios independientes cubanos. Su nombre ha aparecido vinculado a episodios recientes de presión por parte de la Seguridad del Estado.
La publicación generó decenas de reacciones, pero una en particular amplificó el alcance del caso. El cantante cubano Leoni Torres comentó directamente en el post: “De ellos se puede esperar cualquier cosa. Están acostumbrados a actuar así. Como delincuentes”. El mensaje recibió cientos de reacciones en la publicación.

Torres, uno de los artistas cubanos más conocidos dentro y fuera del país, ha mantenido en los últimos años una postura crítica sobre la situación en Cuba, lo que ha incrementado la visibilidad de sus intervenciones públicas más allá del ámbito musical.
El famoso bloqueo de Whatsapp que usa la Seguridad del Estado en Cuba
El episodio con WhatsApp no aparece aislado. En noviembre de 2021, nuestro medio documentó un método que permite provocar el bloqueo temporal de cuentas de WhatsApp. El mecanismo consiste en realizar múltiples intentos de verificación desde dispositivos no reconocidos, lo que activa las medidas de seguridad de la plataforma y que en casos extremos puede terminar suspendiendo la cuenta.
Ese mismo fallo fue reseñado por el diario español ABC en abril de ese año. Según esa explicación, el sistema de WhatsApp, al detectar intentos reiterados de acceso, bloquea la cuenta como medida de protección, dejando al usuario original sin acceso durante horas o incluso días.
Cuballama recogió además testimonios de usuarios cubanos que denunciaron haber sufrido este tipo de acciones, incluidos activistas y miembros de la sociedad civil. En algunos casos, las cuentas quedaron inhabilitadas temporalmente tras los intentos de acceso.
El principio de funcionamiento es sencillo y lo han sufrido decenas de activistas cubanos. En la publicación de Anna Sofía aparece Abdelth Bonne diciendo que es exactamente lo mismo que le pasó a él, pero al listado podemos sumar otros nombres conocidos y ya divulgados. Entre ellos, tres activistas animalistas reconocidos: Javier Larrea, Beatriz Batista y Leydi Laura Hernández. Todos actualmente se encuentran residiendo en los Estados Unidos, país al que se marcharon víctimas de la represión sostenida sobre ellos por parte de la Seguridad del Estado.
Pero, ¿qué dice Meta de estos “hackeos”? La empresa asegura que no existe herramienta de hackeo que pueda vulnerar la cuenta de Facebook, Whatsapp o Instagram de una persona si las medidas de seguridad han sido tomadas adecuadamente. En el caso específico de Whatsapp, ha asegurado repetidamente que esta medida de bloquear temporalmente una cuenta si ven que se intenta acceder desde otro dispositivo, es una medida de seguridad que tienen establecida, y que por ello, primeramente se envía una alerta al propietario original de la cuenta. Luego, si detectan que el intento persiste, la cuenta se bloquea «por seguridad.» Tanta seguridad termina perjudicando al vulnerable, en este caso.

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Un dato importantísimo a tener en cuenta en este caso es que, si la cuenta de WhatsApp de Anna Sofía Benítez está registrada con un número telefónico cubano, volvemos al punto de partida de otras denuncias similares anteriores, ya que en Cuba, el servicio de telefonía móvil y el acceso a datos dependen de ETECSA, una empresa estatal que opera como monopolio y que responde a las directrices del régimen. Eso significa que cualquier servicio que funcione sobre ese número —incluido WhatsApp— pasa necesariamente por una infraestructura controlada por una sola entidad, sin competencia ni intermediarios privados. En la práctica, el usuario no tiene alternativas dentro del país ni mecanismos independientes para gestionar su línea, cambiar de operador o aislar su número de ese sistema centralizado.
En ese marco, cualquier incidente relacionado con la recepción de códigos de verificación, interrupciones del servicio o bloqueos vinculados al número telefónico adquiere otra dimensión. No implica automáticamente una intervención directa, pero sí ocurre dentro de un entorno donde el Estado concentra el control de la red móvil y de los servicios asociados. ETECSA puede, perfectamente, bloquear que a la terminal (teléfono) de Anna Sofía llegue este código, y ella nunca podría reingresar a su cuenta.
Esa lectura «técnica» aparece con mayor o menor énfasis en los propios comentarios a su publicación, donde varios usuarios apuntan a una salida concreta: sacar el número de ese entorno. Einstein Van Gogh David Almeida le recomendó usar un número de otro país y hasta se ofreció a facilitárselo y asumir el costo mensual. Deiny Lores fue más directa: “Busca una línea de Estados Unidos”. Brenda Rodríguez y Humbert R. A. Lamoglia coincidieron en la misma idea, sugiriendo activar WhatsApp con un número “de aquí”, es decir, fuera de Cuba.
Otros comentarios van en la misma línea técnica. Sergio Abad propuso utilizar un número virtual para registrar la cuenta, mientras que Nurys Pérez Mesa planteó asociar WhatsApp a un número extranjero. Desde España, Lisy Beatriz Veitia Rodríguez escribió que podían ayudar a resolver la situación, apuntando a una gestión desde fuera de la isla. En conjunto, las respuestas no discuten solo el incidente puntual, sino el hecho de que el número cubano, en ese contexto, se percibe como un punto vulnerable dentro de la cadena.
Hasta el momento no existe confirmación técnica pública sobre qué ocurrió exactamente con la cuenta de Anna Sofía Benítez. Sin embargo, el antecedente documentado y el contexto en que se produce la denuncia han llevado a numerosos usuarios a vincular ambos hechos.
Benítez, por su parte, dejó clara su postura en la misma publicación: “No me van a callar”, escribió, acompañando el mensaje con etiquetas contra el gobierno cubano.




















