La veterana estrella de Hollywood, de 93 años, ha criticado abiertamente la elección de Sweeney para interpretarla en la película biográfica Scandalous!, un proyecto que revive su relación con el cantante Sammy Davis Jr. en los años 50. La reacción no fue tibia: Novak aseguró que la actriz es “totalmente incorrecta” para el papel y dejó claro que nunca habría aprobado ese casting.
La crítica va más allá de una simple discrepancia artística. Novak cuestiona tanto la apariencia como el enfoque que podría tomar la película. En sus declaraciones, dadas a The Times, llegó a sugerir que la imagen pública de Sweeney —marcada por una fuerte sexualización mediática— podría empujar el relato hacia una lectura superficial de su historia, centrada en lo físico y no en el contexto emocional y social de aquella relación.
Su frase de que «ella sobresale mucho por encima de la cintura», ubica su crítica en un detalle objetivo: «por encima de la cintura», Sydney y ella, no se parecen en nada.
El biopic, que sería dirigido por Colman Domingo, pretende abordar un romance que en su momento fue altamente controvertido, no por escándalo romántico sino por el peso racial y político que implicaba en la industria del entretenimiento de la época. Novak insiste en que su relación con Davis Jr. fue malinterpretada durante décadas y teme que la película repita ese mismo enfoque distorsionado.
Mientras tanto, Sweeney —que además participa como productora del proyecto— ha expresado en ocasiones anteriores su admiración por Novak y su interés en contar su historia. Sin embargo, hasta ahora no ha respondido directamente a las críticas recientes.
Sydney Sweeney: la bella y talentosa actriz que trabaja más que todas, y siempre está «haciendo» ruido
La figura de Sydney Sweeney ha estado atravesada en los últimos años por una cadena de polémicas públicas que no responden a un único patrón, sino a varios frentes que se han ido superponiendo.
Uno de los primeros grandes focos se abrió con su papel en la serie Euphoria. Más allá del éxito del personaje de Cassie, parte de la conversación pública giró en torno a la cantidad de escenas de desnudo asociadas a su personaje y a si la serie cruzaba la línea entre lo narrativo y la explotación visual. La propia actriz declaró que pidió eliminar algunas escenas que consideraba innecesarias. A ese debate se sumó otro, más crudo: usuarios en redes comenzaron a difundir capturas de esas escenas y a enviarlas a familiares de la actriz, lo que derivó en denuncias públicas de acoso digital por parte de Sweeney.
Otro episodio relevante se produjo durante la promoción de la comedia romántica Anyone But You, donde protagonizó junto a Glen Powell. En ese contexto, se dispararon rumores de una supuesta relación entre ambos fuera de la pantalla. La química entre los actores fue explotada en la campaña promocional, coincidiendo además con tensiones visibles en la vida personal de Powell. El tema escaló en medios y redes hasta convertirse en una narrativa paralela a la película. Posteriormente, ambos negaron el vínculo, y la propia Sweeney reconoció su implicación en la estrategia promocional, lo que alimentó la lectura de que el ruido sentimental había sido, al menos en parte, funcional al marketing del filme.
En 2022, la actriz enfrentó otra controversia tras la difusión de imágenes del cumpleaños de su madre. En las fotos aparecían invitados con gorras que parodiaban el lema político de Donald Trump, lo que generó una reacción inmediata en redes sociales. Parte del público interpretó esas imágenes como una señal de posicionamiento político. Sweeney respondió que se trataba de una celebración familiar sacada de contexto y negó cualquier intención ideológica. Aun así, el episodio dejó instalada una lectura política sobre su entorno que reaparecería en debates posteriores.
El frente de la privacidad y la exposición mediática se intensificó en 2024, cuando Sweeney denunció la presencia de paparazzi en su vivienda en Florida. Según explicó, fotógrafos llegaron a intentar negociar con su entorno para obtener imágenes suyas en bikini. Las fotografías terminaron circulando y provocaron una nueva oleada de comentarios sobre su cuerpo, muchos de ellos en tono despectivo. En este caso, la polémica combinó acoso, invasión de privacidad y body shaming, tres elementos que ya habían aparecido en otros momentos de su exposición pública.
La campaña publicitaria de American Eagle abrió otro frente distinto. El uso del juego de palabras entre “jeans” y “genes” generó interpretaciones críticas sobre el mensaje implícito del anuncio, especialmente al asociarse con la imagen de Sweeney como mujer rubia y de ojos claros. La discusión trascendió lo publicitario y derivó en un debate más amplio sobre estándares de belleza, representación y lecturas ideológicas en el marketing contemporáneo.
En el terreno estrictamente interpretativo, su participación en el biopic de la boxeadora Christy Martin también generó atención. La actriz habló públicamente de su transformación física para el papel, incluyendo aumento de peso y entrenamiento intensivo. Sin embargo, incluso en ese contexto, la conversación volvió a centrarse en su cuerpo. El proyecto fue leído además como un intento de alejarse de los roles que la habían encasillado, por lo que cada reacción al filme fue interpretada también como una validación —o cuestionamiento— de su rango actoral.
Este historial reciente explica el contexto en el que se inscribe ahora el rechazo público de Kim Novak a su elección para interpretarla en un biopic. La crítica de Novak no se limita al casting, sino que apunta directamente a la imagen pública de Sweeney y al tipo de lectura que, a su juicio, podría imponerse sobre la historia. Una objeción que no surge en el vacío, sino en una trayectoria marcada por debates recurrentes sobre representación, exposición mediática y percepción pública.
La sensación de saturación alrededor de Sydney Sweeney también tiene una base real y que suena —dicho en «idioma cubano» a mucha envidia: en muy poco tiempo ha encadenado una cantidad inusual de títulos para una actriz de su generación. Y eso siempre provoca celos.
En cine, su racha reciente incluye Reality y Anyone But You en 2023; Madame Web, Immaculate y Eden en 2024; y Echo Valley, Americana, The Housemaid y Christy en 2025. A eso se suma que varios de esos proyectos no fueron apariciones menores, sino papeles protagónicos o centrales, lo que ha multiplicado su presencia en estrenos, promociones y titulares durante varios años seguidos.
La lista además no se detiene ahí. Para esta etapa, además del ya mencionado biopic Scandalous!, la joven estará en la secuela The Housemaid’s Secret, que ya está en marcha. También aparecerá en la película en imagen real de Gundam, lo cual vuelve a colocarla en otra franquicia de alto perfil.
Si se añade su trabajo en televisión, con Euphoria todavía formando parte de su escaparate, el resultado es una exposición casi permanente. Más que una actriz que estrena una película de vez en cuando, Sweeney lleva varios años enlazando rodajes, lanzamientos y anuncios de nuevos proyectos sin apenas vacíos visibles entre uno y otro.
Por ahora, el proyecto Scandalous! sigue adelante, aunque con el ruido ya instalado antes incluso de empezar a rodar.
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