Lo que prometía ser una velada más dentro de la rutina competitiva de El Rancho de Destino terminó convirtiéndose en una de las escenas más virales y comentadas del reality en lo que va de temporada. Un enfrentamiento inesperado, con tarta incluida, y la posterior intervención de seguridad marcaron una noche que dejó al público dividido y al programa en el centro de la polémica.
El episodio comenzó con una discusión subida de tono entre dos concursantes habituales del foco mediático: los influencers cubanos Bryan Batista, conocido como El Vaquero, y Oyacito. La conversación, que inició como un intercambio de reproches, fue escalando rápidamente hasta convertirse en un momento de tensión que mantenía a todos los presentes atentos. Lo que nadie anticipó fue la irrupción de Atuedad, concursante dominicano que apareció en escena sin mediar palabra y protagonizó una de las imágenes más impactantes del reality: un pastel estrellándose directamente contra el rostro de El Vaquero.
El gesto desató una reacción en cadena. Gritos, intentos de separación y empujones dominaron el set durante varios segundos que parecieron eternos. Mientras algunos participantes intentaban calmar los ánimos, Atuedad volvió a acercarse a Bryan con una actitud aún más confrontativa, lo que obligó a la producción a activar los protocolos de seguridad. Poco después, el dominicano fue retirado temporalmente del área de grabación para evitar que la situación escalara aún más.
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Durante varias horas, las redes sociales y los seguidores del programa especularon sobre una posible expulsión. Sin embargo, la producción optó por una salida intermedia. En una conversación transmitida de madrugada, el creador del reality explicó que no habría expulsiones inmediatas, sino una sanción de 2.000 puntos para ambos concursantes involucrados en el altercado. La medida, según detalló, busca preservar la disciplina dentro de la casa sin romper el equilibrio del juego.
Además de la sanción, la producción anunció un ajuste importante en las normas internas: la reducción del consumo de alcohol. El objetivo, según se explicó, es disminuir la probabilidad de nuevos conflictos y mantener un ambiente más controlado entre los participantes, sin afectar la esencia competitiva del programa.
El clip del incidente no tardó en circular por TikTok, Instagram y otras plataformas, donde acumuló miles de reproducciones en pocas horas. Los comentarios reflejan un público dividido: mientras una parte de los seguidores defiende la decisión de mantener a los concursantes en competencia, otros consideran que el empujón y la agresión justificaban una expulsión inmediata.
Más allá de la sanción impuesta, el episodio dejó claro que El Rancho de Destino atraviesa una de sus etapas más intensas. El reality no solo sigue captando la atención del público por sus pruebas y dinámicas, sino también por la carga emocional que se vive dentro de la casa. Y si algo quedó demostrado con esta noche de pastelazos y sanciones, es que cualquier chispa puede desatar un incendio que mantenga a toda la audiencia hablando durante días.

















