El cantante cubano Mayco D’Alma provocó un intenso debate en redes sociales después de afirmar que fue más feliz en Cuba que en su vida actual en Estados Unidos, país donde reside desde aproximadamente 2023.
La declaración circuló a partir de un fragmento de entrevista publicado en Instagram, en el que el artista respondió de forma directa cuando le preguntaron en qué lugar había sido más feliz. Su respuesta fue breve, pero suficiente para generar comentarios encontrados entre cubanos dentro y fuera de la isla: “En Cuba”.
El cantante no centró su explicación en la nostalgia familiar ni en una idealización sentimental del país, sino en la diferencia entre dos formas de vida y dos sistemas económicos. Según dijo, en Cuba sentía menos presión cotidiana, pese a ganar menos dinero en términos absolutos.
“En Cuba no tenía preocupaciones”: la explicación del cantante
Mayco D’Alma explicó que su percepción de bienestar en la isla estaba relacionada con el tipo de economía en la que vivía. “Allá yo no tenía preocupaciones, prácticamente no existían los viles, ganaba el dinero que… obviamente no ganaba aquí”, expresó durante la entrevista.
El artista aclaró que no hablaba solo de cuánto dinero se gana, sino de cómo ese dinero alcanza o no alcanza según el contexto. “En Cuba hay otra economía, ¿sabes? Otro sistema de pago”, señaló.
De acuerdo con su testimonio, lo que ingresaba en la isla le permitía cubrir sus necesidades y disponer de dinero para disfrutar. Esa sensación, dijo, contrasta con su situación actual en Estados Unidos: “No es el caso de donde estoy ahora residiendo”.
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Sus palabras tocaron una fibra sensible entre muchos emigrados cubanos: la paradoja de ganar más dinero fuera de Cuba, pero también enfrentar alquileres, facturas, seguros, transporte y un costo de vida que puede absorber rápidamente los ingresos.
Reconocimiento artístico, público fiel y nostalgia por Cuba
Además del aspecto económico, Mayco D’Alma mencionó otro elemento importante en su vínculo con Cuba: el reconocimiento artístico. En la isla, el cantante contaba con un público que lo seguía y con una posición construida dentro del circuito musical cubano.
D’Alma es conocido por moverse entre la salsa, la balada romántica y la música urbana. Formó parte de los talentos jóvenes incorporados por Pedrito Camacho a la agrupación El Clan y ha colaborado con nombres reconocidos de la música cubana como El Chacal, Adalberto Álvarez, Bamboleo y Jacob Forever.
También protagonizó en 2015 un concierto junto a Álvaro Torres en el Anfiteatro de Varadero, donde interpretó canciones del cantautor salvadoreño. Esa trayectoria ayuda a entender por qué su comparación entre Cuba y Estados Unidos no se limita a un balance económico, sino también profesional y emocional.
Tras emigrar a Miami, el artista ya había mostrado públicamente una faceta vulnerable. En el programa El Clan de la Comedia, se emocionó hasta las lágrimas al recordar a su madre fallecida, un momento que conectó con muchos seguidores.
Un debate cada vez más común entre artistas cubanos emigrados
Las palabras de Mayco D’Alma se suman a una conversación recurrente entre artistas cubanos que han salido del país. La emigración suele asociarse con mayores oportunidades, mejores ingresos y más libertad profesional, pero el proceso también implica empezar de nuevo en mercados más competitivos y costosos.
El caso recuerda al testimonio del humorista Geonel Martín, conocido como Gustavito, quien desde Miami expresó en diciembre de 2025 una sensación similar: “Voy a Cuba y a los 15 días quiero regresar. Vengo para acá y a los 15 días quiero volver”.
Esa dualidad aparece con frecuencia entre músicos, bailarines, actores y humoristas que en Cuba tenían visibilidad, público y cierto nivel de estabilidad, pero que fuera de la isla deben reconstruir su carrera, competir por espacios y asumir gastos mucho más altos.
La afirmación de Mayco D’Alma no equivale necesariamente a una defensa del sistema político cubano. Más bien, plantea una reflexión sobre el bienestar, el costo de vida, el reconocimiento profesional y las contradicciones emocionales de emigrar.
Para muchos cubanos, su frase resume una tensión conocida: salir del país puede abrir puertas, pero no siempre elimina la nostalgia, la presión económica ni la sensación de haber perdido un lugar donde ya se tenía una identidad construida.



















