Rusia confirma suspensión temporal de la producción de carros todoterrenos rusos UAZ en Cuba debido a las severas restricciones eléctricas en la isla.
La inauguraron en abril de 2025 con el vicepresidente ruso presente. Ensamblaron unas pocas decenas de carros. En marzo de 2026, los apagones la cerraron.
Rusia mandó a armar carros en Cuba y los apagones pararon la fábrica. Esta es la historia del proyecto que resume todo lo que está mal en una isla donde, como siempre, inauguraron algo con fanfarria. Esta vez fue una fábrica, en la que ensamblaron unas decenas de carros y los apagones la cerraron. Bienvenidos al fiasco de los carros rusos UAZ en Cuba.
Sí, queridos. La planta de ensamblaje de vehículos UAZ en Cuba, inaugurada en abril de 2025 con bombos y platillos en la instalación habanera de EISA, suspendió operaciones el 25 de marzo de 2026. La causa, según confirmó la propia empresa rusa a través de su servicio de prensa, fueron las «severas restricciones en el suministro eléctrico» que afectan a la isla. En menos de un año de funcionamiento, la fábrica que Rusia presentó como símbolo de cooperación bilateral con Cuba tuvo que cerrar porque en Cuba no hay luz suficiente para mantenerla operando.
El proyecto que llegó con fanfarria
El 25 de marzo de 2025, el vicepresidente ruso Dmitri Chernyshenko viajó a La Habana para presidir la ceremonia de lanzamiento del primer todoterreno UAZ ensamblado en Cuba. Fue un acto cargado de simbolismo: Rusia y Cuba uniendo fuerzas industriales, el modelo UAZ Patriot rodando por primera vez desde suelo cubano, imágenes que circularon en los medios oficiales de ambos países como prueba de una alianza que funciona.
El acuerdo que dio origen al proyecto fue firmado en 2024 entre el gobierno cubano y la empresa rusa ECHO-Export SRL. La planta instalada en EISA, en La Habana, fue diseñada con capacidad para producir hasta 500 vehículos anuales, ensamblados a partir de kits importados desde Rusia. Los primeros modelos en salir de la línea fueron el UAZ Patriot y el UAZ Pickup, adaptados, según los comunicados oficiales, al clima y las carreteras cubanas.
En 2025 se ensamblaron «varias decenas» de unidades. No 500. Varias decenas.
Los apagones cerraron lo que los discursos abrieron
El 25 de marzo de 2026, exactamente un año después de la inauguración, la planta paró. La Planta de Automóviles de Uliánovsk informó a través de su servicio de prensa que la producción en Cuba había sido suspendida temporalmente debido a las «severas restricciones en el suministro eléctrico» en la isla.
«Junto con la parte cubana, esperamos una pronta resolución de la situación y la reanudación del trabajo», señaló el comunicado citado por la agencia de prensa TASS, en el tono diplomático que se usa cuando algo salió mal y nadie quiere decirlo directamente.
No es que la planta haya tenido un problema técnico. Es que en Cuba no hay electricidad suficiente para mantener una línea de ensamblaje industrial en funcionamiento. El mismo problema que apaga los hospitales, que paraliza las bombas de agua, que obliga a los cubanos a cocinar con leña y a estudiar con velas, también paró la fábrica de carros rusos.
El detalle que nadie menciona en los comunicados
Hay un elemento de la historia del UAZ en Cuba que los comunicados oficiales de ambos países han evitado subrayar, pero que cualquier cubano que haya vivido en la isla entiende de inmediato: el UAZ Patriot consume entre 12 y 16 litros de combustible por cada 100 kilómetros en condiciones urbanas. En un país donde no hay gasolina, donde los cubanos hacen colas de horas para cargar sus motos eléctricas, donde el bloqueo energético de EE.UU. ha reducido drásticamente el suministro de petróleo, ensamblar todoterrenos de alto consumo no es exactamente una solución a los problemas de transporte de la isla.
Los vehículos ensamblados tampoco fueron para uso popular. Fueron destinados a usos estatales, es decir, a las instituciones del mismo gobierno que no puede darle luz a sus ciudadanos 20 horas al día.
Un resumen en miniatura
La historia del UAZ en Cuba es, en miniatura, la historia de la economía cubana en 2026: anuncios grandiosos, actos de inauguración con funcionarios de alto nivel, producción real muy por debajo de lo prometido, y al final, el cierre por una razón que debió haberse previsto desde el principio. Rusia quiere aumentar la producción en 2026. El comunicado de la empresa lo dice. Lo que el comunicado no dice es cómo piensan resolver el problema de que en Cuba no hay luz.




















