Con el fin de “conservar combustible” y “optimizar” su “uso de energía”, la Embajada de Estados Unidos en La Habana anunció la reducción de sus días de operación presencial a martes, miércoles y jueves.
En uno de sus mensajes de rutina, la sede diplomática de Washington en la isla anunció este jueves que abrirá únicamente los lunes y viernes para emergencias de ciudadanos estadounidenses.
“Todos los servicios de visa (incluyendo entrevistas, revisión de documentos y recolección de pasaportes) programados para los lunes y viernes serán reprogramados”, detalló el comunicado.
“Los solicitantes afectados por esto serán contactados. Por favor, no llamen a la Embajada. La información sobre las citas reprogramadas será proporcionada directamente a los solicitantes”, aclaró el mensaje.
La embajada precisó además que los ciudadanos estadounidenses pueden comunicarse por teléfono al +(53) (7) 839-4100 y, fuera del horario laboral, marcar 1 y luego 0.
También recordó que mantiene activos sus canales de información a través de correo electrónico y redes sociales.
En relación con la sede, Estados Unidos anunció recientemente que endurecerá las medidas contra ciudadanos cubanos identificados como participantes en actos de repudio y manifestaciones organizadas contra diplomáticos estadounidenses en La Habana.
Si bien esta medida se toma en medio de una grave crisis en Cuba por déficit de combustible, que ha empeorado con el cerco puesto por Washington para lograr un cambio de régimen en el país, el procesamiento de visas en La Habana es bastante escaso desde junio de 2025, cuando el presidente Donald Trump suspendió la entrada de inmigrantes y de no inmigrantes con visas B (visadores por negocios o turismo), visas F (estudiantes académicos), visas M (estudiantes profesionales) y visas J (visados de intercambio).
La medida incluyó inicialmente excepciones para titulares de tarjetas de residencia permanente; titulares de visas vigentes; ciertas categorías de visas y personas que sirven a los intereses nacionales estadounidenses.
Sin embargo, desde el 1 de enero de 2026 entró en vigor una ampliación del travel ban anunciado en junio, lo que en la práctica impacta incluso a los familiares inmediatos de ciudadanos estadounidenses, tales como padres, hijos menores y cónyuges, que no se habían visto afectados hasta ahora con la medida.

















