El euro llegó a los 555 pesos cubanos (CUP) y el dólar estadounidense los 500 CUP en el mercado informal de divisas, un récord que muestra la grave depreciación del peso cubano en medio de la grave crisis del país, que continúa golpeando el poder adquisitivo de la población.
La demanda de euros y dólares se incrementa por día en la isla elevada, impulsada tanto por quienes buscan emigrar como por quienes necesitan adquirir productos en tiendas que operan en moneda libremente convertible o financiar importaciones privadas.
El incremento del valor de las divisas es una muestra directa de la inflación en el país. Buena parte de los bienes de consumo —especialmente alimentos, medicamentos y artículos de primera necesidad— dependen de importaciones o de insumos cotizados en divisas. A medida que sube el tipo de cambio en el mercado informal, los precios en pesos también se ajustan al alza.
En paralelo, los precios de los alimentos continúan registrando niveles elevados en mercados estatales y privados. Productos básicos como el arroz, el aceite, los huevos, el pollo y las viandas han experimentado aumentos sostenidos en los últimos meses, obligando a las familias a destinar una mayor parte de sus ingresos a la compra de comida y a condenando a la miseria a una gran parte de los cubanos que no tienen acceso a divisas ni a remesas del exterior.
Economistas independientes han señalado que la inflación acumulada de los últimos años, junto a la caída del salario real, ha reducido considerablemente la capacidad de compra de los trabajadores estatales y pensionados. El salario medio en el sector público resulta insuficiente frente a los actuales niveles de precios, lo que obliga a muchas familias a depender de remesas o actividades informales para sostener su consumo básico.
La crisis energética, las dificultades para acceder a financiamiento externo y la baja producción nacional continúan agravando el escenario económico. Mientras tanto, el mercado cambiario informal sigue funcionando como el principal termómetro de la una crisis que parece no tener fin a corto plazo.
Con el euro en 555 CUP y el dólar en 500 CUP, la tendencia confirma la presión constante sobre el peso cubano y la ausencia, por ahora, de señales claras de estabilización monetaria.

















